Las siembras están finalizadas, los cultivos emergidos y en muy buen estado general. No obstante, las altas temperaturas generalizadas y la falta de precipitaciones registradas hacia fines de diciembre, principalmente en el sur, comenzaron a generar situaciones de estrés hídrico y térmico, sobre todo en los cultivos más tempranos. En este contexto, se realizó la primera estimación de girasol, con una producción que se ubicaría por encima del promedio histórico, impulsada por una mayor superficie sembrada.

Con las labores de siembra finalizadas, la campaña estival avanza con los cultivos ya emergidos en su totalidad. En general, la siembra se realizó en tiempo y forma, con condiciones de humedad que, si bien fueron ajustadas en algunos casos, permitieron lograr una buena implantación y un arranque favorable de los lotes.


La campaña estival en la zona relevada muestra, en términos generales, un estado de los cultivos muy bueno, aunque con una creciente heterogeneidad entre regiones y fechas de siembra. El inicio del ciclo fue favorable, con buenas condiciones de implantación y perfiles que, en muchos casos, comenzaron con reservas adecuadas. Sin embargo, hacia fines de diciembre y comienzos de enero se intensificaron las altas temperaturas y la falta de precipitaciones, generando señales de estrés hídrico y térmico, especialmente en los cultivos que transitan o ingresan a su período crítico.
Los maíces tempranos, principalmente en los departamentos del sur, fueron los más afectados por las altas temperaturas, la escasez de lluvias y los eventos de granizo ocurridos durante los meses de noviembre y diciembre. Según los reportes, estos daños ya se manifiestan en los lotes y se espera una reducción de los rindes, dado que las condiciones climáticas desfavorables coincidieron con el período crítico del cultivo. En contraste, los maíces tardíos presentan un mejor estado general, ya que la demanda hídrica en la etapa de formación de hojas es menor.
Para la soja, el maní y el sorgo también se reportaron síntomas de estrés asociados a las altas temperaturas y a la falta de agua, aunque de menor gravedad. En particular, la soja temprana y el maní se encontraban, en mayor proporción, transitando la etapa de floración y próximos a ingresar en su período crítico, mientras que la soja tardía y el sorgo aún estaban en etapa vegetativa. En este contexto, el estrés registrado hasta el momento no se traduciría necesariamente en pérdidas significativas de rendimiento, siempre que las condiciones ambientales mejoren en las próximas semanas.
En el cultivo de girasol, aproximadamente la mitad de la superficie relevada se encontraba transitando el período crítico, mientras que el resto ya lo había superado, con una fracción del área que ya había sido cosechada.



Durante las primeras semanas de enero, la cosecha de girasol llevaba un avance elevado para la época, explicado por un mayor porcentaje de superficie sembrada de manera temprana. En esta primera estimación, los rindes resultan superiores al promedio histórico, aunque inferiores a los obtenidos en la campaña pasada. En cuanto a la producción esperada, se estima un volumen superior en más de un 300% respecto del histórico provincial, impulsado principalmente por el aumento de la superficie sembrada en la presente campaña.
No obstante, en los departamentos del sur se reportaron casos de estrés por altas temperaturas y escasez hídrica, situación que podría reflejarse en una reducción de rindes a medida que avance la cosecha y afectar el porcentaje de aceite en grano.

En el plano sanitario, se observó presencia de Megacelis (Megacelis sp.) y bolillera (Helicoverpa gelotopoeon) en soja, con incidencia media a baja, tratándose de plagas defoliadoras de importancia en los primeros estadios del cultivo. Asimismo, la isoca cogollera (Spodoptera frugiperda) se reportó en maíz y sorgo, con incidencia variable entre baja y media, incluso en híbridos con tolerancia.
En maní se detectaron los primeros focos de arañuela roja (Tetranychus urticae), con baja incidencia y severidad. Se recomienda reforzar los monitoreos, especialmente en zonas con escasez de precipitaciones, dado que esta plaga se ve favorecida por condiciones de baja humedad ambiental.
En girasol, la principal plaga relevada fue la isoca medidora (Rachiplusia nu), con incidencia baja. En cuanto a enfermedades, la más frecuente fue la roya blanca (Pustula helianthicola).
Contexto climático
Durante el mes de diciembre, las precipitaciones se distribuyeron de manera muy dispar entre zonas. Mientras que en los departamentos del norte los acumulados superaron los valores promedio, en la zona sur resultaron insuficientes, provocando estrés hídrico, especialmente en los cultivos de siembra temprana.


En el pronostico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional, se sostiene la tendencia de lluvias normales y temperaturas superiores a lo normal para los próximos meses.
