Descubren un hongo que aumenta la tolerancia del trigo a Fusarium.

Descubren un hongo que aumenta la tolerancia del trigo a Fusarium.

Un estudio determinó que un microorganismo que vive asociado a las raíces de este cereal reduce la podredumbre de la raíz causada por el hongo y disminuye la cantidad de plantas infectadas.

El hongo Fusarium pseudograminearum causa una enfermedad muy dañina para el cultivo de trigo, dado que reduce tanto el rendimiento como la calidad de los granos. Es muy difícil de erradicar porque sus propágulos —partes del organismo capaces de desarrollarse de forma independiente— quedan en el suelo y en los restos de los cultivos anteriores, infectando al siguiente.

Sin embargo, una investigación de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y publicada recientemente por el sitio Sobre La Tierra, determinó que el uso de otro hongo del suelo —denominado micorrícico— que vive asociado a las raíces del trigo redujo un 20% la cantidad de plantas enfermas por F. pseudograminearum. Esta es la primera investigación que muestra que el hongo micorrícico utilizado aumenta la tolerancia del trigo a la enfermedad.

La foto de la izquierda muestra al patógeno F. pseudograminearum proveniente de una planta sin micorrización. A la derecha, detalle del patógeno proveniente de una planta infectada con F. pseudograminearum micorrizada por R. intraradices, en donde se observa una disminución de la presencia del patógeno

«Fusarium pseudograminearum es un hongo que está en el suelo y en los rastrojos de cultivos enfermos, y causa la podredumbre de las raíces del trigo y de otros cereales de invierno», indicó Federico Spagnoletti, autor del estudio publicado en la revista Rhizosphere y docente de Microbiología Agrícola en la FAUBA. Esta enfermedad, añadió, provoca la necrosis de los tejidos radicales —es decir, su muerte—, que se observa como un oscurecimiento en las raíces y en la base del tallo. La incidencia de esta enfermedad está creciendo en todo el planeta, con pérdidas que pueden alcanzar hasta el 50% del cultivo.

Una relación ganar-ganar
Sabiendo que algunos microorganismos del suelo pueden controlar efectivamente a otros patógenos, Spagnoletti realizó un estudio para evaluar la eficacia del hongo micorrícico Rhizophagus intraradices en este sentido. Este hongo ‘benéfico’ establece con las plantas de trigo una relación de simbiosis. En esta relación, ambas especies se benefician: mientras que el trigo le brinda a R. intraradices alimento en forma de azúcares, el hongo le provee al trigo nutrientes y, según el docente, una mayor tolerancia a los ataques de otros microorganismos ‘dañinos’ del suelo, como Fusarium.

En su experimento, Federico, quien también es investigador del CONICET, hizo crecer ambos hongos en las raíces de plantas de trigo. «Nuestros resultados muestran que el hongo ‘benéfico’ redujo el efecto de la infección en un 76%, con lo cual mejoró la condición de las plantas enfermas. Además, se aclaró el color de las raíces».

Por otro lado, el hongo ‘benéfico’ también mostró efectos preventivos. En el estudio, el investigador comprobó que la presencia de R. intraradices redujo la cantidad de plantas afectadas por la enfermedad, con respecto a las que no lo tenían. «Este es el primer trabajo publicado que muestra la efectividad del uso de R. intraradices para controlar la podredumbre de las raíces que causa Fusarium».

Spagnoletti agregó que, además, «la presencia de R. intraradices en la raíz genera respuestas en la planta a nivel bioquímico. Por ejemplo, activa moléculas que ayudan a que el trigo esté en mejores condiciones para afrontar el estrés que causan los ataques de otros organismos».

Hongos con potencial
«Hoy, la enfermedad que causa F. pseudograminearum se controla con fungicidas, aunque la efectividad de este manejo está discutida. Otra alternativa es rotar los cultivos, usando plantas que no sean susceptibles a la infección de este patógeno, como el sorgo, o cultivos que no sean gramíneas, como la colza o el garbanzo. Y también se debe tener en cuenta el manejo de las malezas que sean gramíneas, ya que pueden ser reservorios del hongo», afirmó Federico.

A modo de cierre, el docente de la FAUBA sostuvo que «existen productos comerciales que usan esta especie de hongo ‘benéfico’ u otras similares, pero en general son productos que también tienen bacterias que estimulan el crecimiento de las plantas. Por esta razón es difícil establecer concretamente si el efecto sobre las plantas es causado por las bacterias o por el hongo».

 

Fuente: https://www.todoagro.com.ar/

Después de 80 años preocupa el regreso del Carbón de la panoja del maíz.

Después de 80 años preocupa el regreso del Carbón de la panoja del maíz.

En las últimas dos campañas se detectaron rebrotes de esta enfermedad
que afecta el rendimiento del maíz. La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (Rem) habla con el especialista Roberto De Rossi para acercar recomendaciones
de manejo.
En maíz pueden generarse dos enfermedades denominadas comúnmente como carbón: el «carbón común del maíz», causado por Ustilago maydis, que se encuentra campaña tras campaña en todas las regiones de Argentina y el «carbón de la panoja del maíz», causado por Sporisorium reilianum f. sp. zeae.
 
Esta última es una patología había casi desaparecido de los sistemas de producción, pero luego de casi 80 años vuelve a preocupar a productores y especialistas.
 
En diálogo con La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM), el Dr. Roberto De Rossi explicó que este patógeno se viene viendo en las últimas dos campañas principalmente en Buenos Aires, Córdoba, San Luis y Santa Fe.
 
En la mayoría de los casos, la incidencia se situó desde el 0,5 al 7 %, y si bien este carbón parece no discriminar genotipos, antecesores o fechas de siembra , se registró un caso con el 60-70 % de plantas afectadas en un lote periurbano con manejo de labranza convencional y con tres años de monocultivo de maíz.
 
Los primeros registros de este patógeno en nuestro país, fueron realizados entre 1935 y 1941, y desde entonces no se volvieron a registrar hallazgos a campo de esta enfermedad.
 
Pero su reaparición pone en alerta al sector productivo, principalmente porque una planta de maíz afectada es una planta con pocas a nulas probabilidades de generar granos y, además, esta enfermedad puede, indirectamente, afectar el valor de los granos por estar sujeta a restricciones de importación por algunos países.
 
Es una enfermedad muy agresiva, que entra por semilla en periodos de implantación, y recién se visualiza abruptamente durante la floración del cultivo, afectando directamente el rendimiento. «Es por esto que resulta de vital importancia diferenciar este carbón de la panoja del carbón común», advierte De Rossi.
 
La enfermedad es causada por el hongo Sporisorium reilianum y se llama «carbón de la panoja» por generar una sintomatología que implica cambios notorios en la panoja del maíz, aunque los mismos también pueden desarrollarse en la espiga.
 
Es considerado un hongo de suelo porque las teliosporas, principal fuente de inóculo, sobreviven hasta cinco años en él. El ciclo de la enfermedad inicia cuando las teliosporas presentes en espigas y panojas son diseminadas por el viento y la lluvia, para finalmente depositarse en el suelo. Luego, estas infectan al maíz durante la emergencia. El micelio infectivo penetra las raíces y crece con el meristema, terminando por invadir los tejidos florales cuando todavía no se han diferenciado. Durante la floracion, las inflorescencias de la panoja y espiga del maiz son reemplazadas total o parcialmente por cuerpos negros llenos de esporas (soros), lo que da el nombre a la enfermedad. Las teliosporas pueden estar presentes en las semillas, diseminando e introduciendo la enfermedad en nuevas áreas.
 
Así, si bien la infección se da durante la germinación, los síntomas son visibles recién en la floración. Las plantas infectadas pueden presentar filodia (transformación de órganos florales a vegetativos), multifloración y disminución de tamaño.
Los factores ambientales que favorecen la infección incluyen suelo seco (humedad de 15 a 25 % peso/peso) con temperaturas de 23 a 30 °C.
 
Diferenciación entre el carbón común y el de la panoja
 

 
 
Carbón común
(Ustilago maydis)
 
 
Agente de transporte:
Teliosporas transportados por el viento.
 
Infección:
Local, micelio no sistémico.
Otras características:
Ausencia de grupos de masa de esporas. Agallas en forma de tumor, en cualquier parte de la planta.
 
Carbón de la panoja
(Sporisorium reilianum)
 
 
Agente de transporte:
Teliosporas en el suelo.
 
Infección:
Plántulas, micelio sistémico.
 
Otras características:
Haces vasculares del hospedante presentes en los soros, con formaciones filamentosas,frecuentemente produce filodia en las partes florales.
 

 
Manejo
El uso de materiales resistentes o de mejor comportamiento frente a esta enfermedad sería la estrategia más conveniente. Lamentablemente, esta no es una herramienta disponible por el momento. Respecto del perfil sanitario de híbridos, De Rossi comentó que se están realizando ensayos para evaluar el comportamiento de diferentes materiales en diferentes fechas de siembra, y agregó, «partimos de la hipótesis de que todos los materiales son susceptibles ya que no han tenido procesos de selección específicos para este patógeno».
 
Debido a que el inóculo se encuentra en el suelo y se puede incrementar año a año, las estrategias de manejo son principalmente preventivas y se enfocan en evitar la dispersión de la enfermedad y la infección durante el desarrollo de la plántula.
 
  • Monitoreo de los lotes, buscando síntomas característicos para diferenciar entre los dos carbones.
  • Localizar plantas afectadas, extraerlas evitando dispersar teliosporas y quemarlas para eliminar el inóculo.
  • En lotes con presencia de la enfermedad, limpiar y desinfectar la cosechadora, tanto al ingreso como a la salida.
  • Realizar rotación de cultivos, no sembrar maíz en lotes afectados al menos por dos a cinco años, para evitar nuevas infecciones.
  • Aplicación de fertilizantes nitrogenados
  • Tratamiento de semilla con fungicidas eficientes para el control de S. reilianum. Se están evaluando ingredientes activos para incorporar a esta enfermedad a los registros ya establecidos.
  • En caso de dudas, solicitar asesoramiento con especialistas.
Cereales de invierno: el desafío de sostener el camino del crecimiento.

Cereales de invierno: el desafío de sostener el camino del crecimiento.

Fertilizar Asociación Civil convocó a la prensa a una charla esta semana para analizar el escenario de la campaña de cereales de invierno 2022 dentro de «un contexto desafiante». En la misma, los miembros de la entidad remarcaron que, más allá de la coyuntura, si el productor cuenta con la humedad adecuada, tiene la intención de continuar invirtiendo en tecnología de fertilización apuntando a lograr rendimientos y calidad.

La jornada fue presentada por María Fernanda González Sanjuan, directora ejecutiva de la Asociación, quien recordó la presentación realizada días atrás sobre la «Declaración de las Brechas de Nutrientes» en Argentina, un documento al cual calificó como «un hito» en la producción agropecuaria argentina.

«Participaron 29 investigadores del país que luego de un trabajo que comenzó allá por 2015 y concluyo en 2021, coincidieron en 11 puntos referidos a la oportunidad de producir más a partir de mejorar los rendimientos desde la nutrición de los cultivos. La evidencia agronómica fue tan contundente que se le dio el formato de Declaración», dijo González Sanjuan.

Francisco Llambías, presidente de Fertilizar, entidad cuyo objetivo es promover el uso responsable de la nutrición de cultivos, dio las «Claves para manejar la nutrición del cultivo de trigo», en un contexto que cambió drásticamente el 23 de febrero, fecha en la cual Rusia invadió a Ucrania desatando una crisis mundial en el mercado de granos y fertilizantes, con una disparada de precios de ambos productos.

Llambías dedicó la primera parte de su presentación a describir la incidencia que tienen estas naciones (a las cuales sumó también a Bielorrusia, vecina de ambas) en el «trading» global de granos, sector en el cual inciden en el 29% del trigo, el 17% del maíz, el 32% de la cebada y el 76% del girasol, que se comercian en el mundo.

En el caso de los fertilizantes, compartió que el mercado mundial de este insumo estratégico es de 400 millones de toneladas y comentó que, la región en cuestión, tiene incidencia tanto en productos terminados (fertilizantes nitrogenados, fostatados y potásicos) como en la provisión de materias primas para la fabricación (roca fosfatada, azufre, petróleo y gas). En porcentajes, la participación de estos países en el trading internacional de fertilizantes es del 22% en nitrogenados; el 12% en fosfatados y el 41% en potásicos.

Luego, Llambías pasó a describir la situación de Argentina respecto de la provisión de fertilizantes, dado que depende en gran medida de la importación y en Argentina, el 70% del fertilizante consumido, es decir, casi 4 millones de toneladas, son importadas: «Actualmente, Rusia es el 4to proveedor de nuestro país, detrás de Egipto, China y Marruecos, con 401 mil toneladas, lo que representa aproximadamente entre el 10 y el 12 % del total importado del país. Pero el impacto no se agota ahí, ya que otros países que representan orígenes importantes para nosotros, se abastecen de materias primas originadas en los países del conflicto» explicó.

De todos modos, el directivo expresó que, de no mediar complicaciones en los mecanismos de importación de nuestro país para el inicio de la campaña de cereales de invierno, en la cual se demanda mayormente urea y fósforo, «la previsión de fertilizantes para el inicio de la campaña de trigo sería suficiente, pero se estima un volumen de fertilizantes necesarios para la refertilización del cultivo en macollaje y en encañazón, y eso aún está pendiente».

Además, resaltó que, a pesar de la fuerte suba que tuvieron los fertilizantes desde comienzos de año y la aceleración que representó el conflicto bélico en este sentido, la relación insumo – producto en los últimos días cambió la tendencia hacia la baja, debido también a la suba de los valores de los granos (30% más que en 2021). Y también comento que «La relación insumo producto es un buen indicador, pero en esta campaña debemos analizar la oportunidad que representa la mejora sustancial del margen bruto del cultivo respecto a los 2021 y 2020».

En este sentido, la proyección de Fertilizar AC es que este año, la demanda de fertilizantes, siempre y cuando se resuelvan las limitaciones a la importación de fertilizantes, puede rondar en las 5.200.000 toneladas, siendo algo menor a la del ciclo pasado con una disminución de 500.000 toneladas, lo que representa alrededor de un 7 % menor respecto de 2021, cuando alcanzó las 5.700.000 tn.

«El conflicto internacional afecta el abastecimiento global y argentino de granos y fertilizantes, y las actuales limitaciones a las importaciones ponen en riesgo el abastecimiento para el mercado local. Debemos enfocarnos en atender este insumo, ya que estamos ante una oportunidad que deberíamos aprovechar», dijo Llambías. Y reforzó con que «los precios y los márgenes de trigo son los más altos de los últimos años».

Recomendaciones para una nutrición eficiente
Nahuel Reussi Calvo, docente de la Universidad de Mar del Plata e investigador de Conicet, planteó «si este año los números dan para fertilizar» y rápidamente apuntó que la nutrición «es clave en el trigo y en la cebada».

Si bien marcó que hay un escenario «complejo» por los precios crecientes de los insumos, los mayores costos de los flete y labores, a lo que se suman posibles faltantes y la incertidumbre del mercado y del clima, resaltó que en Argentina «hay brecha de rendimientos, lo que quiere decir que hay rindes que se escapan de las manos, y que gran parte de esa brecha es explicada por la nutrición».

Para el especialista la respuesta a la toma de decisión de fertilizar en este escenario está en hacer análisis de suelo por lotes para «conocer el punto de partida de los cultivos e identificar los ambientes que pueden pagar la inversión en fertilización».

Reussi Calvo expresó que solamente el 25% de los productores argentinos hace análisis de suelo y no hacen «ambientación». En este orden destacó el costo accesible del muestreo de suelos que ronda «entre 1 y 3 dólares por hectárea».

Pasó luego a plantear el escenario de nitrógeno, fósforo y azufre, «los 3 nutrientes que explican en mayor medida las brechas de rendimiento», siendo esta del 40% respecto de los rendimientos alcanzables (con una diferencia de aplicación del 40% en nitrógeno- N; del 35% en fósforo- P, y del 88% en azufre- S).

En el caso del nitrógeno alertó sobre la relación entre calidad y rendimiento y sugirió a los productores definir «qué quieren producir y de qué calidad» pero que «siempre» deben apuntar a lograr un porcentaje de proteína no menor al 10%. «Ojo con pensar en hacer un trigo barato: con 9% de proteína se pierde el 10% del rendimiento», graficó.

El investigador del Conicet presentó 3 escenarios con recomendaciones para la aplicación de N, nutriente al que consideró «la bala de plata para definir rindes»:

-En el caso de un campo con el perfil cargado de humedad, en una zona sin influencia del fenómeno climático de «La Niña», con o sin napa, recomendó:
• No limitar el N
• Fraccionamiento de N: primera aplicación en dos hojas, segunda en macollaje/un nudo y hasta una tercera en hoja bandera según potencial del año.
• Monitoreo de N durante el ciclo (mirar franjas sin limitaciones de N).

-En el caso de un campo con perfil cargado, zona con influencia de La Niña y sin napa, sugirió:
• Estrategia inicial de N defensiva (aplicar el 70% del N objetivo a la siembra o 1-2 hojas)
• Monitoreo de N durante el ciclo (mirar franjas sin limitaciones de N)
• Posibles rescates de N durante encañazón.

-Para el caso de un campo con perfil seco en profundidad, zona con influencia de La Niña y sin napa:
• Esperar recarga hídrica y/o pensar en cultivos de verano.

En relación al fósforo, «nutriente clave en cereales de invierno», tomó la definición realizada por el consultor Jorge González Montaner de que «no es un año para pintar la casa», en relación a no dedicarse a recuperar niveles de P. Las recomendaciones según la disponibilidad fueron:

P suelo menor que niveles críticos (menores a 18 ppm)
• Dosis de suficiencia de P (faros cortos, miramos el cultivo o secuencia de cultivo de 1° y 2°)
• Evaluar la necesidad de N
P suelo en niveles críticos (18-20 ppm)
• Aplicar una base de P (ej. 50 kg de MAP u otro arrancador) y optimizar N
• Considerar impacto en P del suelo según balance post-cosecha.
• Reponer en campañas con buenas relaciones de precio grano/MAP

P suelo superiores a 20 ppm
• Privilegiar N

Finalmente enumeró las ventajas de fertilizar con azufre en ambientes con deficiencia: es un insumo «barato», es «residual», brinda «altas respuestas» (muy sensibles los cultivos de segunda) y potencia el efecto de nitrógeno y fósforo. Además, destacó que para identificar los ambientes con deficiencia «debemos realizar caracterización integral de ambientes (historia del lote, suelo, napas, respuesta a N)».

Más de 50.000 ha del Gran Chaco serán protagonistas de las buenas prácticas agrícolas y la conservación de bosques.

Más de 50.000 ha del Gran Chaco serán protagonistas de las buenas prácticas agrícolas y la conservación de bosques.

El Gran Chaco es una de las regiones forestales más grandes de América Latina, donde la expansión de la frontera agrícola amenaza la conservación de la vegetación nativa y compromete el balance de carbono, con impactos ambientales y económicos negativos para la región y el mundo entero.

 

En este contexto, el Land Innovation Fund (LIF) apoya el desarrollo de iniciativas que promuevan una cadena de suministro de soja sustentable, libre de deforestación y conversión de vegetación nativa en tres biomas prioritarios en América del Sur: Cerrado, Gran Chaco y Amazonas. En septiembre de 2021 lanzó su segunda ronda de Financiamiento para Proyectos de Innovación en América del Sur.

 

El proyecto presentado por la Fundación ProYungas, en alianza con la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid) y la Fundación Moisés Bertoni, de Paraguay, fue uno de los 7 seleccionados entre 47 postulantes de todo Latinoamérica que recibirá la financiación del LIF para su ejecución.

 

Este proyecto de 3 años tiene dos grandes ejes de trabajo: por un lado la adopción de buenas prácticas agrícolas y, por otro, la conservación y restauración de la vegetación nativa en fincas de soja del Gran Chaco, contribuyendo a la mitigación del cambio climático, la valorización del bosque en pie y la generación de nuevas oportunidades de negocios en línea con la creciente demanda internacional de producción agrícola sostenible y libre de deforestación.

 

Para su implementación, el proyecto se apoyará en más de 10 años de experiencia del Programa Paisaje Productivo Protegido (PPP) de Fundación ProYungas, el cual también es llevado a cabo en Paraguay por la Fundacion Bertoni, y del Programa Sistema Chacras de Aapresid.

 

El PPP es un modelo de gestión del territorio a escala de paisaje que permite integrar la producción con la conservación de la naturaleza y de los servicios ecosistémicos asociados, en un contexto de sustentabilidad ambiental y promoción social.

 

Por su parte, Aapresid aportará su experiencia en la implementación de una metodología de experimentación a campo, donde los productores trabajan codo a codo junto a científicos en la búsqueda de modelos de producción sustentable adaptados a cada realidad productiva.

 

Las acciones se llevarán adelante en cinco sitios piloto del bioma Gran Chaco -tres en Argentina y dos en Paraguay-, abarcando una extensión mínima de 50.000 hectáreas. Las fincas serán seleccionadas en base al aporte y la experiencia de Aapresid, en Argentina, y la Fundación Moisés Bertoni, en Paraguay; fomentando el trabajo conjunto entre diferentes Organizaciones de la Sociedad Civil y productores agropecuarios.

 

Si bien el foco estará puesto en los sistemas productivos sojeros, se buscará combinar los espacios con la persistencia de espacios silvestres y otros usos, promoviendo esquemas de paisaje combinado, destacó Sebastián Malizia, gerente del proyecto y director ejecutivo de ProYungas.

 

Dentro de las acciones a llevar adelante, se cuantificará la huella de carbono de la actividad productiva, se evaluará el stock de carbono de la vegetación nativa y de los suelos agrícolas, se desarrollarán proyectos de compensación de emisiones de carbono del área de vegetación nativa, con acreditación internacional, y se desarrollará una plataforma online que garantice la transparencia y contribuya a la difusión.

 

«El Gran Chaco es el hábitat de una gran variedad de especies animales y vegetales, en un territorio ocupado por varios pueblos originarios de enorme diversidad e importancia cultural. Sin embargo, la región es también una de las áreas ambientalmente más vulnerables de América Latina. Las iniciativas seleccionadas para el bioma estimulan el diálogo entre múltiples voces en la agenda de sostenibilidad y buscan soluciones en sinergia que contribuyan al desarrollo agrícola sostenible, a la mitigación del cambio climático y a la valorización del bosque en pie en la región«, sostuvo Carlos Quintela, Director del LIF, durante la ceremonia de anunciamiento de los proyectos beneficiados.

 

El agregado de valor a las buenas prácticas será uno de los grandes desafíos a lograr, buscando vincular a los productores con certificadoras internacionales que les permitan acceder a mercados de bonos de carbono.

El proyecto apunta a la sustentabilidad en todos sus ejes. Sólo a través de las alianzas entre el sector productivo y la sociedad civil, es posible producir de forma rentable, al mismo tiempo que se contribuye a la conservación de la naturaleza en la región donde los mismos productores están insertos.

Fuente: https://www.aapresid.org.ar/

Schiaretti y Perotti se reunieron con miembros de Al Dahra Agriculture Company.

Schiaretti y Perotti se reunieron con miembros de Al Dahra Agriculture Company.

  • Ambos gobernadores expusieron la realidad productiva e industrial que tiene la Región Centro de nuestro país.
  • Por su parte, la compañía analiza la posibilidad de inversión en Córdoba y Santa Fe.
  • Se prevé que en el segundo semestre la empresa visite las provincias argentinas.

En su gira por Kuwait y Emiratos Árabes, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y su par de Santa Fe, Omar Perotti, se reunieron este miércoles con miembros de Al Dahra Agriculture Company con el objetivo de generar posibles negocios, amplificar exportaciones y lograr acuerdos logísticos para ambas provincias.

En el encuentro estuvo presente el ministro de Servicios Públicos Fabián López; el asesor del Gobierno Provincial, Hugo Testa; el embajador argentino en Emiratos Árabes, Jorge Molina Arambarri; el integrante del Board y Asesor Senior del Chairman de Al Dahra Agriculture Company, Hussain al Khateeri; el mananger comercial del Departamento de Granos, Badr Alfadli; y la directora para Proyectos Especiales, Aisha Alafifi.

Durante la reunión, ambos gobernadores expusieron la característica productiva e industrial que tiene la Región Centro, en particular Córdoba y Santa Fe. Asimismo, desde la compañía se manifestó la voluntad de desarrollar inversiones en la producción agropecuaria, agroalimentaria y agroindustrial de las dos provincias; para ello la empresa efectuará en el segundo semestre una visita por Argentina con el objetivo de evaluar distintas alternativas.

Fondos para el Acueducto Santa Fe – Córdoba

Luego de que el pasado domingo se firmara en Kuwait el contrato de otorgamiento de un préstamo para financiar el inicio de la construcción del acueducto Santa Fe –  Córdoba, este miércoles ambos gobernadores obtuvieron la financiación del Fondo Soberano de Abu Dhabi para continuar ejecutando otro tramo del proyecto del acueducto interprovincial.

Además, Schiaretti confirmó la financiación para los Acueductos Traslasierra y La Rinconada que ya se están ejecutando con fondos propios.

 

Fuente: https://prensa.cba.gov.ar/

Brecha de rendimientos y distinción de ambientes para la soja.

Brecha de rendimientos y distinción de ambientes para la soja.

En el marco de Mercosoja 2022, especialistas expusieron las razones de las diferencias de rendimientos entre los principales países productores de soja del mundo y la potencialidad de cada uno de aumentar sus cosechas reduciendo las brechas entre el promedio y el potencial de producción. Una cuestión de manejo.

«El Atlas de Brechas de Rendimientos a nivel mundial (www.yieldgap.org) determina para soja que las brechas o porcientos del potencial son 22%, 32% y 45% para Estados Unidos, Argentina y Brasil respectivamente. Estados Unidos siembra 34 millones de hectáreas y representa el 30% de la producción global (las regiones del norte estadounidense representan más del 80%). Los rindes promedios están entre el 75 y 80% del rinde potencial, por lo cual hay una oportunidad para producir más», expresó Patricio Grassini, Phd, profesor argentino en la Universidad de Nebraska.

El análisis de esas diferencias fue tema de debate en el Congreso Mercosoja 2022, que se desarrolló la semana pasada en Foz de Iguazú, con estudios puntuales realizados en cada uno de los países.

El caso estadounidense fue abordado por Patricio Grassini, quien definió que el «rinde potencial» de un cultivo se alcanza con el aprovechamiento de la radiación, de la temperatura, el tipo de suelo, el nivel de dióxido de carbono y la disponibilidad de agua como los principales factores. Con el ajuste de estas variables, alcanzar 80% del rinde potencial es un objetivo razonable – rinde «alcanzable» – para los productores que tienen acceso a los insumos, los paquetes tecnológicos que brinda el mercado y el asesoramiento.

Grassini aseguró que esa «brecha explotable» es la que existe entre la situación real del productor y la «alcanzable». Ella es la resultante de la combinación del manejo de los factores limitantes de la producción como el agua y los nutrientes, a los que se debe restar la consideración de que el manejo general del productor está por debajo del óptimo, contando a «los factores reductores del rendimiento» como las malezas, plagas y enfermedades.

Atento a este escenario, Grassini y su equipo en Estados Unidos se propusieron identificar «las llaves de manejo» que ayudan a aumentar los rindes con un uso eficiente de los insumos y el manejo. El estudio se realizó en base a los datos propios de los productores, sin ensayos de campo, contabilizando 8.000 lotes en 200.000 hectáreas.

Con ese universo se procedió a realizar una encuesta que reunía información total sobre uso de semillas, densidades, espaciamiento, tratamiento, manejo de fertilizantes, presencia de nematodos, plagas, déficit de hierro, entre otros ítems. Se dividieron 10 zonas en la región norte de USA (7 en secano y 3 con riego) con combinaciones únicas de clima y suelo, representando 7 millones de hectáreas y se evaluaron los rindes promedio, encontrando grandes diferencias entre regiones y dentro de los lotes de cada región. Comparando los lotes de bajos y altos rendimientos, determinaron qué factor de los encuestados explicaron los resultados particulares.

Los resultados mostraron que en la situación de riego, los mejores rindes fueron determinados por la fecha de siembra, el uso de enmiendas y funguicidas, seguidas de la elección del correcto grupo de madurez de las variedades y el manejo del suelo sin definir siembra directa propiamente dicha y convencional, teniendo menor incidencia el manejo del riego y el tratamiento de semilla.

Para las regiones en secano los factores que determinaron altos y bajos rendimientos en cada región fueron muy variables. En cuanto al manejo del cultivo, la fecha de siembra y el grupo de madurez correcto, el manejo del suelo y la aplicación de enmiendas sobresalieron también, y en alguna región el manejo del suelo con drenaje artificial, y el uso de funguicidas.

La densidad de siembra no tuvo efecto en ninguna región, pero tiene un impacto directo en el margen económico si se siguen las recomendaciones adecuadas. El uso de fertilizantes tampoco tuvo relevancia, pero hay que tener en cuenta que la disponibilidad de nutrientes luego de un maíz es adecuada en la situación de rotación generalizada de SJ/MZ de Estados Unidos. La penalidad por siembra atrasada no fue la misma entre las regiones, pero fue un factor muy relevante y se determinó que se correlacionaba con la disponibilidad de agua en el llenado de granos.

Con el objetivo de validar todo esto, se planearon ensayos específicos que redujeron en 40% la brecha de rendimiento sin riesgo económico o ambiental y se evaluaron los contenidos de proteína y aceite en grano, viéndose una leva caída de la proteína y aumento en el aceite.

El caso de Argentina

Sobre el caso argentino habló el ingeniero Octavio Caviglia, de la Universidad de Entre Ríos y Conicet, quien arrancó describiendo la situación agroclimática de las regiones sojeras del país y puntualizó en las carencias del fósforo como un factor determinante de los rendimientos de la soja, aunque resaltó que se viene dando un mayor uso de la fertilización, la que se asocia a situaciones de altos rindes, aunque aún se aplican dosis bajas.

Caviglia coincidió en marcar la brecha de 32% en el país entre el promedio de las cosechas y el rinde potencial. En tanto afirmó que para el caso argentino debe ponderarse que -en relación a otros- en los últimos años creció entre 15 y 32% la superficie de soja de segunda, que coloca al cultivo en un ambiente menos propicio para lograr rindes promedios altos.

El especialista remarcó que los rindes de la soja de primera aumentaron y que los de segunda «están estancados»; por lo que para este manejo apuntó como variable «clave» el uso de funguicidas.

En el caso de las brechas de cada región del país, dijo que los datos muestran que en la zona núcleo la diferencia es inferior a la de las zonas alejadas -y son mayores aún en el norte-.

Entre los principales factores limitantes en la ocurrencia de brechas en Argentina, enumeró la fecha de siembra en relación a la disponibilidad de agua en determinados momentos del ciclo, según ambientes con y sin napa y su interacción con el tipo de suelo.

Caviglia también mostró los resultados de la reacción de la soja a las secuencias de cultivo con mayor o menor proporción de gramíneas.

Finalmente dio una profunda explicación acerca de la situación hídrica en los cultivos de soja con la introducción del concepto de la productividad del agua, remarcando que en condiciones limitantes se obtienen diferentes rendimientos según la disponibilidad del elemento. Y cerró afirmando que el mejoramiento genético puede contribuir a aumentarlo y estabilizarlo.

Finalmente se analizó la situación de Brasil. Lo hizo Rafael Battisti, ingeniero en Biosistemas de la Escuela de Agronomía de Goiana, quien marcó también que las prácticas de manejo son factores importantes en la brecha, puntualizando en aquellos que pueden reducir el riesgo climático (fecha de siembra, diferentes grupos de madurez) y en relación a la calidad física de los suelos.

Battisti hizo énfasis en estudios sobre el crecimiento radicular y su implicancia en el rendimiento, teniendo en cuenta el nivel de calcio y de aluminio.

A diferencia de los casos anteriores resaltó que la densidad óptima de plantas y la sanidad –frente a los ataques de roya – como elementos claves en la brecha brasileña.

Teniendo en cuenta un escenario ideal, Battisti mostró lo que sucedió en la última campaña, bajo un ciclo de El Niño. El Big Data estuvo presente en esos análisis y le permitieron remarcar que la Agricultura Digital es fundamental en la obtención de resultados y la elaboración de las estrategias de manejo.