La energía inversora del agro: YPF confirmó un proyecto de U$S 400 millones para biocombustibles

La energía inversora del agro: YPF confirmó un proyecto de U$S 400 millones para biocombustibles

Junto a Essential Energy, YPF anunció hace un año la creación de Santa Fe Bio para producir combustibles sostenibles de aviación en el Gran Rosario. Ahora cerró un acuerdo con una firma global que garantiza la demanda para esos «biofuels».

El potencial que tiene la industria de los biocombustibles en Argentina quedó ratificado en las últimas horas luego de que YPF confirmara una inversión de más de U$S 400 millones en el Gran Rosario para elaborar combustibles sostenibles para aviación (SAF).

Puntualmente, exactamente un año después de que anunciara este proyecto para recuperar una refinería en San Lorenzo (Santa Fe), a través de la creación de Santa Fe Bio en un acuerdo con la firma Essential Energy, YPF informó la suscripción de otro acuerdo, ahora con TOTSA (TotalEnergies Trading SA).

El convenio lo que contempla es la compraventa de largo plazo de los también denominados “biofuels” que se elaborarán precisamente en esa planta agroindustrial.

“El acuerdo constituye un hito clave para el desarrollo y financiamiento del proyecto bajo un esquema de Project Finance y aporta previsibilidad comercial para avanzar en las próximas etapas de ingeniería y desarrollo de una instalación destinada a abastecer la creciente demanda global de combustibles
renovables”, indicó YPF.

¿CÓMO SERÁ LA FÁBRICA DE BIOCOMBUSTIBLES DE YPF?

La futura biorrefinería tendrá una capacidad estimada de producción de aproximadamente 170.000 toneladas anuales de SAF y HVO (Hydrotreated Vegetable Oil), orientadas principalmente a los mercados internacionales.

En ese marco, el acuerdo implica que TOTSA TotalEnergies Trading SA adquirirá la mayor parte de esa producción bajo un compromiso firme de largo plazo y tendrá un derecho de preferencia sobre los volúmenes remanentes.

“La iniciativa contempla inversiones de más de U$S 400 millones para la reconversión del complejovindustrial de San Lorenzo“, remarcó YPF.

La petrolera nacional también valoró que TotalEnergies es uno de los principales actores globales del mercado energético y presente en la Argentina desde hace 48 años con actividades que abarcan tanto la producción y la comercialización de gas y petróleo como la generación de energías renovables.

En ese contexto, subrayó que este acuerdo “permitirá conectar la producción de la futura biorrefinería con destinos que avanzan en la incorporación de combustibles sostenibles para aviación como parte de sus objetivos de reducción de emisiones del transporte“.

“Con este proyecto, YPF continúa ampliando su presencia en nuevos negocios energéticos y promoviendo iniciativas que contribuyan a generar inversiones, trabajo, exportaciones y desarrollo para la Argentina, aprovechando las ventajas competitivas del país para abastecer la creciente demanda mundial de energías”, cerraron desde la petrolera.

El año Niño obliga a practicar una nutrición inteligente

El año Niño obliga a practicar una nutrición inteligente

Dos expertos, uno en clima y otro en nutrición, brindaron recomendaciones para para nutrir cultivos en este ciclo, que tendrá un impacto diferencial entre zonas productivas.


Los productores enfrentan una campaña particular, marcada por la incertidumbre que plantea el año Niño y el impacto potencial sobre la productividad de los cultivos.

Frente a esto, en una capacitación virtual titulada “Claves de nutrición para transitar un año Niño”, la empresa Yara abordó conceptos claros y concretos sobre la fertilización de los cultivos extensivos e intensivos junto a dos especialistas: uno en Agroclimatología, Eduardo Sierra, y el Dr. en Ciencias Agropecuarias, Gabriel Espósito.

En la descripción general del panorama del año Niño, Sierra sostuvo que ya están las condiciones dadas las condiciones en la “zona control” del Pacífico Ecuatorial para que el desencadenamiento de un ciclo con lluvias abundantes y por encima del promedio para la Región Pampeana.

“Los registros térmicos actuales en el océano Ecuatorial demuestran que no será un Niño típico, sino que tendrá un mayor impacto, comparable con lo sucedido con los ‘super Niños’ de las campañas 1982/83, 1991/92, 1997/98 y 2015/16”, advirtió el experto y, agregó, que la expresión máxima de esta temporada en Argentina se sentirá recién en febrero de 2027. 

Por ahora, sostuvo Sierra, en la región Pampeana se mantienen los efectos del año Niña que se está terminando, con lo cual se mantendrá el clima templado hasta noviembre, con la entrada excepcional de ciertos pulsos polares, y un aumento de las lluvias que comenzará a finales de septiembre. De este modo, la temporada de “El Niño” quedará definida, aproximadamente, entre octubre de 2026 y abril de 2027. 

A lo largo de dicho semestre, será decisivo que los cultivos tengan una correcta implantación, la disponibilidad de nutrientes en el momento indicado y los mecanismos de defensa preparados, ante la probable condición futura del clima. Afrontar estos retos productivos se logra a partir de una nutrición basada en el diagnostico mediante el análisis de suelo.

“Es crucial que las etapas vegetativas sean vigorosas, donde la fertilización cumple un rol crítico en el desarrollo radical, atendiendo a los nutrientes necesarios que los suelos acusan cada vez mayores deficiencias, como es el caso del fósforo y del zinc, fundamentales para atravesar diversas situaciones de estrés, garantizando un buen crecimiento radical el primero y actuando como antioxidante y regulador del crecimiento, el segundo.”, destacó Espósito.

Para el caso puntual del maíz, el experto se refirió también al nitrógeno y al impacto del magnesio como un “antiestresante térmico”, que acusa año a año mayores deficiencias en la zona productiva.

“Una de las claves de este ciclo será la provisión apilada de los nutrientes ya que el maíz deja de producir un 25%, si solo se lo fertiliza con nitrógeno versus la práctica de cubrir nutrientes necesarios como nitrógeno, fósforo, azufre, boro, zinc, calcio y magnesio”, mostró el experto.

Además, enfatizó que es fundamental que las aplicaciones de nitrógeno sean divididas, y contemplar la elevada demanda del nutriente en estadios posteriores a la floración. En este sentido, el uso de fuentes a base de nitratos permiten no solo una adecuada sincronía con la demanda a lo largo del cultivo sino también, la mayor eficiencia en el uso de N.

También sugirió revisar la dosis de azufre, ya que los suelos están cada vez más empobrecidos en este nutriente, a la vez que diagnosticar los niveles de boro, que es un nutriente interviniente durante la floración.

Espósito también citó a los nutrientes fundamentales para la caña de azúcar, dirigiéndose a la región del Noroeste argentino. En este sentido, adecuados niveles de nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, zinc, boro y hierro son fundamentales para la producción azucarera.

Respecto a la soja, el especialista destacó, “Recordar que el cultivo tiene significativa respuesta a la fertilización de arranque con fósforo, azufre y zinc. Además, es fundamental la incorporación del boro, tanto en soja como en girasol, en sus planes nutricionales con el objetivo de fijar un mayor número de flores. De la misma manera que en el maíz, si apilamos fósforo, azufre y boro, los rendimientos aumentan hasta un 16% en la soja”. 

Por último, se destacó la estrategia defensiva que ofrece la bioestimulación frente a periodos de alto estrés térmico, especialmente probables en el mes de enero.

Drones pulverizadores: gota a gota, el agro vuela hacia una protección de cultivos más inteligente

Drones pulverizadores: gota a gota, el agro vuela hacia una protección de cultivos más inteligente

Los drones crecen como una herramienta estratégica para resolver aplicaciones en lotes complejos. Desde Rizobacter analizan el desafío de generar caldos de ultra alta concentración para ganar calidad en la aplicación.

En el mapa de la agricultura moderna, la digitalización y la automatización dejaron de ser promesas de futuro para convertirse en herramientas que ya transforman el trabajo agronómico a campo.

Dentro de ese proceso, los drones para pulverización comenzaron a ocupar un lugar cada vez más relevante.

Aunque todavía representan menos del 4% del mercado total de aplicaciones, su capacidad para resolver situaciones puntuales y de alta complejidad los posiciona como una de las tecnologías con mayor potencial de crecimiento.

Su adopción responde, sobre todo, a necesidades concretas frente a limitaciones geográficas, climáticas y operativas que la maquinaria terrestre tradicional no siempre puede resolver.

PRECISIÓN TÁCTICA Y SEGURIDAD EN EL LOTE

El diferencial del dron está en su versatilidad. En zonas de relieve accidentado, pendientes pronunciadas o cultivos perennes y frutales de altura, el ingreso de equipos autopropulsados o de arrastre puede implicar un elevado consumo de combustible, mayor desgaste mecánico y, en determinados casos, riesgos para el operario. La posibilidad de realizar la aplicación a distancia modifica esa ecuación.

“Si bien hoy no llega a representar el 4% del mercado, el universo de los drones vino a resolver necesidades muy concretas del usuario final, especialmente en zonas tácticamente difíciles, con pendientes, terrenos complejos o cultivos perennes donde ingresar con una máquina terrestre genera mucho desgaste y exige condiciones operativas más complejas”, explica Juan Pablo Timpone, gerente global de Adyuvantes de Rizobacter.

A esa capacidad de acceso se suma una mejora en las condiciones de trabajo. “La posibilidad de operar el equipo estando fuera del lote aporta una forma de trabajo más segura, cómoda y versátil, porque permite reducir la exposición del operario y llegar a lugares donde una máquina convencional tiene mayores dificultades”

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Esta flexibilidad también encontró un espacio dentro de la región núcleo y en las zonas de cultivos extensivos.

Allí, el dron no necesariamente compite con los equipos terrestres de gran escala, sino que puede complementarlos en aplicaciones focalizadas o cuando el tiempo se convierte en una variable crítica.

“Valoramos la decisión de los productores que utilizan el dron en pequeños lotes o para adelantar tratamientos mientras llega la maquinaria terrestre. De esa manera, se pueden escalonar las aplicaciones y actuar a tiempo sobre las curvas de desarrollo de enfermedades o adversidades“, destaca Timpone.

EL DESAFÍO DEL CALDO: CUANDO CADA GOTA CUENTA

El uso de drones introduce una limitación física determinante: la capacidad de carga y la autonomía energética. Para alcanzar un rendimiento operativo razonable, el volumen de agua aplicado por hectárea debe reducirse considerablemente, lo que obliga a trabajar con caldos de muy alta concentración.

En ese escenario, la calidad de la mezcla adquiere un papel central. Una formulación que no se comporte correctamente bajo esas condiciones puede comprometer la distribución de la gota, la cobertura y, en definitiva, la eficiencia de todo el tratamiento.

“La operatividad de los drones demanda caldos de ultra alta concentración para alcanzar una capacidad de trabajo adecuada. La limitación energética hace que, si se aplican volúmenes elevados, el rendimiento del equipo caiga fuertemente. Por eso, cada gota cuenta y concentra una inversión muy importante”, advierte el especialista de Rizobacter.

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Frente a este escenario, la estrategia de la compañía apunta a evitar que la reducción del volumen de agua implique resignar calidad de aplicación.

“Lo primero que estamos haciendo es validar todos nuestros productos para que tengan recomendación de uso en drones en sus respectivas etiquetas”, adelantó el protagonista.

“Entendemos que, aun trabajando con concentraciones elevadas, la necesidad de utilizar un antievaporante, un penetrante o un producto que aporte alto esparcimiento y estabilización sigue siendo la misma, porque la superficie que debemos tratar no cambia”, remarcó convencido Timpone.

En esa línea, la empresa apuesta por productos de alta eficiencia y bajas dosis, entre ellos Rizospray Wet, Rizospray Extremo y Rizospray Integrum, además de su corrector de agua y el limpiador de tanques.

El objetivo es que las formulaciones ocupen el menor espacio posible dentro del tanque y permitan reservar capacidad para el agua y los activos fitosanitarios necesarios.

Con dosis concentradas que pueden representar apenas el 20% de las utilizadas con adyuvantes tradicionales, el planteo busca mejorar la eficiencia logística del dron y, al mismo tiempo, sostener la calidad de la aplicación.

LA SEMILLA FUNDACIONAL DEL CAMPO QUE VIENE

El desafío, sin embargo, no termina en adaptar el portafolio existente. La compañía también trabaja en herramientas específicamente diseñadas para las condiciones físicas de los caldos de ultra bajo volumen, donde variables como la conductividad, la viscosidad y la estabilidad de las mezclas adquieren una importancia todavía mayor.

“Entendemos que el caldo preparado para un dron presenta desafíos particulares en términos de conductividad, estabilidad y viscosidad. Por eso, estamos desarrollando una solución específica para atender esos puntos de dolor y que el productor tenga la garantía de que cada producto de nuestro portafolio funciona como una pieza adaptada a las condiciones particulares del tratamiento con drones“, adelanta Timpone.

Para el responsable global de Adyuvantes de Rizobacter, la incorporación de esta tecnología excede a la herramienta en sí misma y puede convertirse en el punto de partida de una transformación más amplia dentro de la agricultura de precisión.

“Esta tecnología puede ser la llave de entrada a un cambio estructural en la gestión de los procesos de control de adversidades y fertilización. Con el tiempo quizás cambien los formatos y también el rol del operario agrícola. En ese sentido, el dron puede ser la semilla fundacional de un paradigma mucho más amplio“, concluyó.

Un obstáculo para el boom ganadero: “La infraestructura rural no está en condiciones”

Un obstáculo para el boom ganadero: “La infraestructura rural no está en condiciones”

La presidenta de la Federación Agraria estuvo en una jornada del IPCVA realizada en Córdoba y habló sobre el presente optimista de la ganadería, aunque advirtió muchas falencias en los campos para que ese viento a favor se exprese en plenitud.

Desde su lugar de origen en Bolívar (Buenos Aires), Andrea Sarnari, en su rol recientemente ratificado como presidenta de la Federación Agraria Argentina (FAA), recorre miles de kilómetros por todo el país para conocer de primera a mano la situación de los pequeños y medianos productores que forman parte de la entidad.

Este miércoles, la parada fue en Colonia Almada (Córdoba), donde participó de la jornada “Ganadería Recargada” organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), y dialogó con Infocampo precisamente sobre el presente positivo que atraviesa la actividad de la producción de carne.

Y allí relató precisamente su experiencia al recorrer tantas rutas y caminos, y ver la situación en que están los campos de todo el país: advirtió una fuerte falta de infraestructura rural que actúa como una suerte de obstáculo para que el denominado “boom ganadero” se refleje con toda plenitud.

ENTREVISTA A ANDREA SARNARI

-¿Cómo analizan desde Federación Agraria el contexto favorable para la ganadería? ¿Los pequeños productores también perciben este panorama?
-Estamos en una situación positiva dada fundamentalmente por el precio que tiene la carne hoy, que le permite mayor rentabilidad al productor. Pero esa es la foto de hoy; no podemos dejar de mirar toda la película de los tantos años que venimos sufriendo de malas condiciones, de falta de apoyo por parte de las políticas públicas. Ahora es momento de acompañar al ganadero con políticas que incentiven a recomponer el stock, a mejorar en genética, pero también a recomponer la infraestructura necesaria para que la ganadería vuelva a ser protagonista en la Argentina.

-¿Qué fallas de infraestructura advierten?
-Hoy estamos aquí en Córdoba y cuando uno viene para estas regiones va viendo los campos sin alambres, que no hay molinos. La realidad es que la infraestructura no está en condiciones para volver a tener la ganadería que tuvimos en algún momento. Por eso hay que acompañar al productor para que pueda reinvertir en esa infraestructura necesaria para poder ser de nuevo un productor ganadero que le dé mayor stock y mayor capacidad de producción de carne para una Argentina que tiene hoy las puertas abiertas al mundo, que puede salir a exportar y que además tiene que seguir manteniendo el mercado local.

-¿Qué apoyo es el que necesita el productor? ¿Financiamiento?
-Nunca las políticas son lineales, siempre hay como varias cosas para hacer en cada uno de los sectores. En la ganadería, claramente que el financiamiento es necesario, primero para recomposición de vientres, pero también para mejorar en genética. Y como te decía antes, tiene que haber una política de financiamiento destinada a esa infraestructura que no se ve reflejada en el primer año de ejercicio o cuando vendés el primer ternero de la vaca. Son ciclos que tienen que acompañar las políticas de mediano o largo plazo. Y eso es lo que hay que mirar, por ejemplo, en la ganadería: que el ciclo de la ganadería no es el mismo que el agrícola o que el de alguna economía regional. Esa es una parte.

-¿La otra?
-La otra parte que hay que mirar con atención es la alta carga impositiva que tenemos los productores, y que no es solo las retenciones. Hay que rediscutir una reforma integral, ver qué impuestos estamos pagando, cómo esos impuestos están impactando en nuestra economía y qué destino tienen esos recursos, porque también la falta de infraestructura que hoy tenemos en gran parte es porque los destinos de los impuestos que hemos pagado –por jemplo, en retenciones–, no han vuelto ni en rutas, ni en caminos, ni en hidrovías, ni en trenes, ni en escuelas. Porque también si pensamos en la ganadería, tenemos que pensar en el arraigo de la familia en el territorio: donde hay una vaca, hay una familia cuidándola. Tenemos que pensar en escuelas rurales, tenemos que pensar en conectividad, en electrificación. Hay que pensar en una planificación estratégica y que esas planificaciones sean a mediano y a largo plazo.

-Todos estos, imagino, son los ejes que estarás planteando en esta nueva gestión al frente de Federación Agraria…
-Sí, eso fue de alguna manera delineado en nuestro congreso, donde siempre no solo hacemos una evaluación de la gestión que venimos llevando adelante, sino que también planificamos para el año siguiente. Claramente, en ganadería el trabajo de nuestro congreso nos determina para el próximo año trabajar en una planificación integral. Todo lo que venimos hablando requiere de un pensamiento integral de todo el sector ganadero.

-Por último, uno de los temas que se tocó aquí fue la aplicación a partir de enero del reglamento antideforestación de la Unión Europea. ¿Cuál es la posición de la FAA al respecto?
-Lo primero es que nosotros por supuesto que estamos en contra y nos hemos manifestado así desde siempre con respecto a esta resolución 1115, porque nos parece que es una medida paraarancelaria que está poniendo Europa para permitir o no el ingreso de la carne argentina. Es una traba comercial, claramente tiene ese significado. Ahora bien, no está en poder ni de la Argentina ni de los productores cambiarla y modificarla. Como entidad, y a través del IPCVA, sí se ha hecho mucho demostrar que somos un país que producimos carne en muy buenas condiciones y que no estamos deforestando para hacer ganadería. Ese trabajo ya se hizo. Ahora tenemos que prepararnos y aggiornarse aquellos que queramos exportar. Nos vamos a tener que acomodar a esos sistemas para poder acreditar que no estamos haciendo ganadería en lugares deforestados. Es inevitable eso, porque no depende de la Argentina. ¿Y qué tiene que hacer el productor? Bueno, buscar alguna de las plataformas que están habilitadas por la Secretaría de Agricultura -una de ellas es VISEC–, acreditar allí los lotes y los campos ganaderos, demostrando que no son lugares deforestados, y con eso se obtiene la certificación para poder exportar.

Los récords del maíz: la mayor cosecha de la historia suma casi U$S 10.000 millones en exportaciones

Los récords del maíz: la mayor cosecha de la historia suma casi U$S 10.000 millones en exportaciones

El informe de cierre de campaña de maíz de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires muestra que la cantidad de divisas generadas por el cereal sube más de 50% con respecto al año pasado.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires publicó este miércoles su informe de cierre de campaña de maíz 2025/26, en el que además de confirmar los números récord que tuvo la cosecha, estimó el aporte económico y al fisco que está haciendo el cereal en el ciclo recientemente finalizado.

Según se desprende del reporte, en materia de exportaciones, el complejo maicero va camino a sumar ingresos por casi U$S 10.000 millones, con un crecimiento interanual que supera el 50%.

Este panorama trae buenas noticias para el fisco: gracias fundamentalmente a las retenciones, pero también a otros impuestos, en las arcas públicas el maíz dejaría poco más de U$S 5.000 millones.

LOS NÚMEROS DEL MAÍZ

La siembra

  • La superficie implantada fue de 8,4 millones de hectáreas, un 18,3% por encima de la campaña anterior.
  • Fueron también 600.000 hectáreas más que la proyección inicial de 7,8 millones.
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Rendimientos

  • El rinde promedio nacional alcanzó los 77,4 quintales por hectárea (qq/ha), lo que representa un incremento de 5,6 qq/ha (+7,8%) respecto a la campaña anterior y de 14,2% respecto al promedio de los últimos cinco ciclos.
  • El rinde de maíz temprano alcanzó los 77,5 qq/Ha mientras que los planteos tardíos tuvieron un rinde promedio de 77,4 qq/Ha.
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Cosecha

  • La producción se ubicó en 64 millones de toneladas, 6 millones por encima de la estimación inicial.
  • “La mayor superficie sembrada, junto con rendimientos por encima de las expectativas en algunas regiones, como el Oeste de Buenos Aires – Norte de La Pampa, explican el incremento de la estimación a lo largo del ciclo”, afirmó la entidad porteña.

Aporte económico

  • De la mano de una mayor producción, el Producto Bruto Maicero alcanzaría los U$S 23.110 millones, lo que supone un incremento del 26% respecto a la campaña anterior.
  • Por su parte, las exportaciones récord de 43,5 millones de toneladas suman divisas por U$S 9.415 millones (+54,2% ), mientras que la recaudación fiscal aumenta a U$S 5.252 millones (+23%).
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