Aunque la producción y las exportaciones del sector lácteo crecieron en el último año, el precio que recibe el productor quedó muy por debajo de la inflación. Además, su participación en el valor final de la leche continúa por debajo del promedio histórico.
La lechería volvió a quedar en rojo en el Semáforo de Economías Regionales de Coninagro correspondiente a agosto de 2026. El informe advierte que, pese al crecimiento de la producción y el buen desempeño del comercio exterior, el negocio de producir leche continúa condicionado por el atraso de los precios al productor frente a la inflación.

En agosto, el precio pagado al tambero se ubicó en $523,5 por litro, con una suba mensual del 1,5%. Sin embargo, en la comparación interanual, el incremento fue de apenas el 13%, muy por debajo de la inflación del 33,5% registrada en el mismo período. Esta diferencia refleja el deterioro del poder de compra de los ingresos que recibe el productor.
El indicador de participación en el precio final también muestra una situación desfavorable para el eslabón primario. Según Coninagro, en agosto el productor lechero recibió el 23% del valor final pagado por el consumidor, cinco puntos porcentuales por debajo del promedio histórico para ese mes, que se ubica en el 28%.
Más producción y exportaciones
En el plano productivo, los indicadores mostraron una evolución positiva. El stock bovino en los tambos alcanzó los 3 millones de cabezas, un 5% más que un año atrás. A su vez, la producción acumulada de los últimos doce meses llegó a los 11.940 millones de litros, con un crecimiento interanual del 5%.
El mercado también presentó señales favorables. El consumo interno se ubicó en 193 litros por habitante al año, un 4% más que en el período anterior. En tanto, las exportaciones lácteas totalizaron US$ 1.993 millones en los últimos doce meses, lo que representó un aumento del 15% interanual. Las importaciones, por su parte, sumaron US$ 30 millones, con una suba del 14%.
Una dificultad que se sostiene en el tiempo
La persistencia de la lechería en rojo no es un fenómeno aislado. De acuerdo con la perspectiva histórica del Semáforo, la actividad registró indicadores críticos durante el 65% de los meses relevados en más de ocho años de mediciones. Se trata de uno de los sectores con mayor permanencia en esa situación, solo por detrás de la vitivinicultura.
El panorama refleja una brecha entre el desempeño productivo y comercial de la cadena y la rentabilidad del tambo. Aunque crecen el volumen de leche producido y las ventas externas, el precio recibido por el productor pierde terreno frente a la inflación y su participación en el valor final se reduce.
Así, el principal desafío para la lechería continúa siendo que la evolución favorable de la actividad se traduzca en mejores condiciones económicas para quienes producen la materia prima.