Feromonas: información para lograr un mejor control de las plagas

Feromonas: información para lograr un mejor control de las plagas

Fue el experto Enrique Lobos quien puso el foco es este aspecto durante uno de los talleres del 18° Encuentro Nacional de Monitoreo y Manejo de Plagas, Enfermedades y Malezas.

La agricultura presenta desafíos agronómicos cada vez más complejos que los productores deben sortear para no quedar en el camino. Por eso, es clave aggiornarse con know how y tecnología para poder lograr los techos productivos.

En este contexto, se realizó días atras en Córdoba el 18° Encuentro Nacional de Monitoreo y Manejo de Plagas, Enfermedades y Malezas, organizado por “Halcón Monitoreos” para estar actualizados sobre una de las tareas clave de los productores, como es la protección de los cultivos.

Uno de los referentes que participó fue Enrique Lobos, desarrollista de tecnologías para protección de cultivos, quien participó del curso  “Alerta de plagas con trampas de luz y feromonas”.

“Para dar las recomendaciones en el control de plagas en los cultivos extensivos resulta necesario definir la densidad o daño de la plaga a nivel predial y contemplan el estado dañino de los insectos”, comenzó explicando el especialista.

“Para determinar si la plaga está en la densidad crítica de control (nivel de daño económico o umbral de control), se deben contar plantas dañadas, orugas por planta, larvas por golpe de paño vertical”, especificó.

Esta situación, agregó, determina estar atento a la evolución de la plaga desde los primeros encuentros de sus formas inmaduras y en particular en el período de susceptibilidad del cultivo. “El tiempo desde la detección hasta el momento de control puede ser muy corto, dependiendo de la plaga y cultivo y sobre todo de cómo se gestiona el monitoreo de los estadios dañinos”, aclaró.

Enrique Lobos

En el caso de los lepidópteros, los cultivos son colonizados por los adultos, a lo que la presencia de desoves (puesta de huevos por parte de las hembras) y primeras larvas neonatas son evidencia de esa colonización.

A partir de la existencia de feromonas, disponibles con alguna restricción para la mayoría de las especies plagas conocidas en los cultivos, es posible conocer más detalles de ese proceso por el cual las plagas llegan al lote.

Según el experto, permite superar esa dimensión predial en la que se monitorea las larvas y el daño y posicionarse en dos dimensiones, que antes estaban implícitas y que ahora pueden ser abordadas con más detalle: la dimensión espacial, representada por las áreas desde donde vuelan y hacia dónde llegan las mariposas (la mayoría de las especies plagas que consideramos en los cultivos extensivos son grandes voladoras), lo que podría generar un mejor entendimiento de cómo se mueven las plagas entre distintas áreas, zonas e, inclusive, entre lotes de campos de grandes dimensiones; y la dimensión temporal, que se manifiesta tras cada generación de la plaga en un cultivo (dos o más generaciones de S. frugiperda en maíz) o sucesión de cultivos (Helicoverpa gelotopoeon en garbanzo y después pasa a soja).

“Ambas dimensiones se pueden evaluar con trampas distribuidas en un campo o zona productiva y en sucesivas campañas se puede determinar el momento de aparición de una plaga (emergida de una pupa invernante o adultos inmigrantes) y el modo en que la colonización evoluciona en el región, área o campo. Las capturas de trampas son la primer alerta para el profesional que puede gestionar anticipada y oportunamente el seguimiento de las plagas”, remarcó.

Así, para Lobos, esta información se convertirá en ventajas competitivas y comparativas para los profesionales que podrán capitalizarla para una correcta gestión de las prácticas de la protección de cultivos.

“Con la evolución de la técnica del monitoreo de adultos se podrían implementar consorcios de productores, de profesionales o de redes, que utilizarán este recurso para un manejo de plagas a un nivel zonal o de grandes áreas”, sostuvo.

De todas maneras, reconoció que aún falta desarrollo tecnológico (como trampas automáticas), conocimiento científico (relación captura de trampas-futuro, daño-aviso de alerta) y lo más para crítico para Lobos, la percepción de que la problemática de la plaga se puede abordar desde una visión en conjunto, coordinados con asistencia profesional, potenciando los esfuerzos, para disminuir el impacto negativo de las plagas y preservando las tecnologías de protección de cultivos y minimizando su efecto perjudicial en el ambiente.

El sector alfalfero, uno de los complejos de mayor crecimiento exportador en 2023

El sector alfalfero, uno de los complejos de mayor crecimiento exportador en 2023

En los primeros 5 meses del año hubo una caída del 34% en las exportaciones del complejo agroindustrial argentino, pero la alfalfa fue una de las pocas producciones que, contrariamente, elevó sus exportaciones e ingresos.

La exportación de alfalfa entre enero y mayo de 2023 resultaron en U$S 5.400.000. En este período se exportaron más de 14.600 toneladas alfalfa, lo que representa una suba del 33% respecto al mismo del año pasado. Si se compara mayo 2023 vs mayo 2022, se observa un crecimiento en los envíos al exterior del 36%.

El Complejo exportador de alfalfa fue el de mayor porcentaje de crecimiento si se mide el lapso enero-mayo de 2023 vs el 2022, con 73.3% y fue sólo superado por el complejo porcino, que creció en el mismo período un 115.7%.

Dentro de este complejo se destaca el crecimiento de los envíos al exterior de heno de alfalfa, aunque hay una baja considerable en las exportaciones de pellet y cubos.

En los siguientes cuadros, se pueden apreciar, en primer lugar, los datos totales del Complejo Agroexportador argentino medidos a mayo de 2023; y en segundo, particularmente los que refieren al mercado de exportación de la cadena de la alfalfa durante el mismo período.

Con 21 millones de toneladas, confirman la peor campaña sojera de los últimos 20 años

Con 21 millones de toneladas, confirman la peor campaña sojera de los últimos 20 años

La producción de soja argentina en la última campaña registró una merma interanual de unas 22,3 millones de toneladas, según el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Por el impacto de la sequía, la cosecha se convirtió en la peor desde que la entidad comenzó sus registros en el año 2000. El estudio arrojó que la producción totalizó 21 millones de toneladas, alcanzando el volumen más bajo en más de dos décadas. El desplome de los rindes alcanzó el 45%, llegando a los peores niveles en 10 años, con apenas 15,4 quintales por hectárea (qq/ha).

Desde la BCBA indicaron que “la sequía, sumada a las altas temperaturas registradas sobre el centro de la región agrícola durante gran parte del ciclo del cultivo, han resultado en pérdidas de área cosechable, principalmente para la soja de segunda y han generado una disminución significativa de los rendimientos”, informó la agencia NA.

El análisis reveló que la productividad fue negativa en casi todas las regiones del país. El rinde promedio sobre el Núcleo Norte finalizó en 15,2 qq/ha y para el Núcleo sur en 13,8 qq/ha, teniendo un gran impacto en la producción a nivel nacional, ya que ambas zonas son las que más soja aportan.

El área de menor rendimiento fue el centro-este de Entre Ríos, llegando a solo 7,8 qq/ha, mientras que sobre el norte de la región agrícola, por demoras en las siembras debido a la escasez de humedad, la ocurrencia de algunos pulsos de precipitaciones, principalmente sobre Salta y el este de Santiago del Estero, pusieron un freno a la merma en los rindes de 19,4 qq/ha para el NOA, y de 21,1 qq/ha para el NEA, productividades que se ubicaron por encima de las obtenidas en la zona núcleo.

El sudeste de Buenos Aires registró un buen rendimiento, debido a que los cultivos gozaron de una temperatura por encima de la media y óptimas condiciones de humedad, obteniendo rendimientos de 23,8 qq/ha, con picos de 35 qq/ha en promedio en algunas zonas.

El ingreso de divisas por agroexportación cayó en junio
Las empresas agroexportadoras liquidaron durante junio US$1.581 millones, lo que representó una baja interanual del 59%, de acuerdo a lo anunciado por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC).

El informe de las entidades que representan el 48 % de las exportaciones argentinas, reflejó que las liquidaciones de junio fueron un 62% inferiores a las de mayo último, mientras que en los primeros seis meses con el año pasado, el sector cerealero-oleaginoso perdió valores de ventas al exterior por un 42%.

Las entidades explicaron que “el ingreso de divisas del mes de junio es el resultado de la magra cosecha gruesa, fuertemente impactada por la sequía, la culminación del dólar especial del Decreto 194/23 y la situación económica general”.

Lanzan un biológico que disminuye la huella ambiental y promueve la fotosíntesis

Lanzan un biológico que disminuye la huella ambiental y promueve la fotosíntesis

Se trata de Utrisha N, biofertilizante que utiliza el metanol (sustancia de desecho) como fuente de energía para multiplicarse. Julián Sudera, director de Marketing de Corteva Agriscience, explicó que al tener efectos bioestimulantes sobre la fotosíntesis da un beneficio posterior en el rendimiento con una mayor incorporación de nitrógeno en la planta.

“Es nuestro primer biológico. Es un concepto super revolucionario e innovador a la hora de mirar la nutrición del cultivo. Es una bacteria viva, que se aplica en la planta a nivel foliar, coloniza la planta y, lo que hace, es tomar el nitrógeno ambiental  y lo transforma en otro tipo de nitrógeno que la planta puede absorber. De esta forma le da más nitrógeno a la planta durante toda la etapa de desarrollo del cultivo”, explicó Sudera.

Récord desde 2017: cuánto necesitaron los productores para las siembras de la campaña 2022/23

Récord desde 2017: cuánto necesitaron los productores para las siembras de la campaña 2022/23

La combinación de altos precios de los insumos y el impacto negativo de la Niña generó un escenario complicado

En la reciente campaña agrícola 2022/23, los productores de granos se enfrentaron a uno de los mayores desafíos financieros de los últimos años. Los costos asociados a la siembra y producción alcanzaron niveles récord desde 2017, generando preocupación en el sector agrícola. La combinación de altos precios de los insumos y el impacto negativo del fenómeno climático conocido como Niña resultó en un escenario complicado para los productores, quienes necesitaron una inversión significativa para afrontar la campaña.

Según estimaciones, los costos totales de siembra, pulverización e insumos habrían ascendido a aproximadamente US$ 16.456 millones, marcando un incremento del 23% en comparación con la campaña anterior y un aumento del 47% en relación al promedio de los últimos cinco ciclos agrícolas. Estos números reflejan la magnitud de los desafíos financieros a los que se enfrentaron los productores durante la campaña.

Uno de los factores determinantes en el aumento de los costos fue el precio de los insumos agrícolas, el cual está estrechamente ligado al precio de la energía. Durante el año 2022, el conflicto entre Rusia y Ucrania desencadenó un incremento significativo en el precio del petróleo crudo, alcanzando niveles máximos desde 2008. Esta situación se trasladó directamente a los costos de producción y transporte de los insumos agrícolas, impactando negativamente en el presupuesto de los productores. El aumento de precios se reflejó en insumos clave como el fosfato monoamónico (MAP), el superfosfato simple (SPS) y la urea, los cuales experimentaron incrementos interanuales considerables.

El costo de producción por hectárea varió según el tipo de grano. En promedio, se estima que fue de US$ 656 para la cebada cervecera, US$ 521 para la cebada forrajera, US$ 356 para el girasol, US$ 688 para el maíz temprano, US$ 664 para el maíz tardío, US$ 387 para la soja de primera, US$ 298 para la soja de segunda, US$ 323 para el sorgo y US$ 534 para el trigo. Estos cálculos se basan en datos proporcionados por la Guía Estratégica para el Agro (BCR) y la revista Márgenes Agropecuarios, teniendo en cuenta la zona de producción y realizando un promedio ponderado según la participación de cada cultivo en el área sembrada a nivel nacional.

Si comparamos estos costos con los promedios de los últimos cinco años, se observa un incremento considerable en todas las categorías. La siembra de cebada cervecera y forrajera experimentó aumentos del 88% y 82%, respectivamente. El girasol tuvo un incremento del 60%, el maíz temprano del 38% y el maíz tardío del 30%. La soja de primera y segunda aumentó un 35% y 31% respectivamente, mientras que el sorgo y el trigo experimentaron incrementos del 63% y 74% respectivamente.

Considerando la superficie sembrada estimada para cada grano, se estima que los productores argentinos incurrieron en un costo total de aproximadamente US$ 16.456 millones en la campaña 2022/23. Este monto incluye US$ 4.326 millones para la soja de primera, US$ 3.948 millones para el maíz tardío, US$ 3.148 millones para el trigo, US$ 1.428 millones para la soja de segunda, US$ 1.363 millones para el maíz temprano, US$ 1.106 millones para la cebada cervecera, US$ 803 millones para el girasol, US$ 285 millones para el sorgo y US$ 46 millones para la cebada forrajera.

Es importante destacar que estos cálculos solo consideran los costos directamente relacionados con la producción, como la siembra, fertilización y pulverización de los cultivos. No se incluyen otros gastos relevantes para los productores, como el arrendamiento de tierras, los costos comerciales, los gastos de cosecha, el transporte, los impuestos y otras variables importantes en la ecuación financiera de los productores.

Región núcleo: un 10% del área de siembra de trigo en riesgo en la región núcleo

Región núcleo: un 10% del área de siembra de trigo en riesgo en la región núcleo

Aunque el estado de los cultivos es positivo, también hay temor de que un invierno cálido afecte la producción de macollos y reduzca los rendimientos.

En un contexto en el que la siembra de trigo se encuentra en su fase final, se vislumbra un desafío preocupante: la falta de agua. Aunque el estado actual de los cultivos es alentador, existe temor de que un invierno cálido pueda impactar negativamente en la producción de macollos y, en consecuencia, penalizar los rendimientos.

Según un informe elaborado por la Guía Estratégica para el Agro (GEA), aproximadamente un 10% del área destinada a la siembra de trigo podría quedar fuera debido a la falta de precipitaciones. El mapa de agua en el suelo de la región núcleo revela un problema significativo en el oeste, especialmente en el suroeste, donde alrededor de 100.000 hectáreas difícilmente puedan ser sembradas sin nuevas lluvias. Con el cierre de la ventana de siembra cada vez más cercano, la situación se torna alarmante.

En Sancti Spiritu, al sur de Santa Fe, la preocupación es evidente. En mayo apenas se registraron 37 milímetros de lluvia, y en junio no ha llovido nada. En el noroeste de Buenos Aires, la siembra está estancada en un 50%, ya que las perspectivas de sumar lotes son escasas debido a la falta de humedad.

Sin embargo, no todo son malas noticias. En algunas zonas, como el centro-sur y sureste de Santa Fe, se han agregado algunos lotes a la siembra de trigo. En el noreste bonaerense, el 95% del trigo ya ha sido implantado. No obstante, en el sudeste de Córdoba, incluyendo Marcos Juárez, la superficie sembrada ha experimentado una reducción del 40% al 50% en comparación con el año anterior.

En términos generales, se estima que la superficie de trigo para la campaña 2023/24 en la región núcleo podría disminuir entre un 15% y un 23% en comparación con la temporada anterior.

El mes de junio ha sido particularmente desafiante, con una disminución del 80% en las precipitaciones en la región núcleo. Las temperaturas por encima de lo normal y la alta humedad relativa han sido constantes, mientras que los pronósticos de lluvia han fallado sistemáticamente. Según el consultor Elorriaga, esto se debe a la ausencia de aire frío desde el sur y la predominancia de la circulación del sector norte, que es más cálida y húmeda pero no ha logrado convertirse en lluvias efectivas.

Los pronósticos a corto plazo indican una baja probabilidad de lluvias en los próximos días, con la posibilidad de algunas precipitaciones moderadas en el este de Buenos Aires. Sin embargo, los productores del oeste de la región señalan que se necesitarían entre 40 y 50 mm de lluvia para retomar la siembra y ampliar el área destinada al trigo, una cifra que se encuentra fuera de los promedios históricos de invierno.

A pesar del buen desarrollo y los nacimientos parejos en los trigales debido a las temperaturas moderadas a cálidas, los técnicos expresan su preocupación por la escasa reserva hídrica y las altas temperaturas, que podrían afectar el rendimiento potencial si no se producen lluvias adecuadas a finales de agosto y principios de septiembre. La falta de frío también se presenta como un riesgo para la formación de macollos y limitar el potencial del trigo.

El panorama para la siembra de trigo en Argentina es incierto. Los productores empiezan a resignar área de siembra en la franja oeste de la región pampeana ante un invierno que ha empezado con  un junio tan seco.