Durante la primera quincena de junio, la siembra de trigo habría alcanzado al 76 % de la superficie estimada del cereal, la cual sería, hasta el momento, de 872.800 hectáreas. Dicho avance de siembra es mayor al alcanzado para la misma fecha en años anteriores.
Fuente: Departamento de Información Agronómica – Bolsa de Cereales de Córdoba.
El trigo en la provincia se encontraba atravesando sus primeras etapas fenológicas, presentando la mayoría de los lotes plantas con una y dos hojas desarrolladas. Al tener pocos requerimientos hídricos durante estos estadios, el 90 % del trigo de Córdoba se encontraba entre excelentes y buenas condiciones. El 10 % restante, con un estado general regular y malo, se lo atribuye a sectores con falta de agua y leves daños por helada.
Respecto a la presencia de plagas, colaboradores del DIA mencionaron casos puntuales de gusano blanco(Diloboderus abderus) y pulgón verde de los cereales(Schizapis graminum).
Fuente: Departamento de Información Agronómica – Bolsa de Cereales de Córdoba.
Trigo en La Francia – 14/06/2023 – Fuente: colaborador DIA
Trigo en Villa María – 16/06/2023 – Fuente: colaboradora DIA.
Trigo en Villa María – 16/06/2023 – Fuente: colaboradora DIA.
GARBANZO
La siembra de garbanzo hacia principios de junio alcanzaba al 95 % de los lotes estimados para la campaña 2023/24, porcentaje similar al logrado en la campaña anterior en la misma fecha.
Fuente: Departamento de Información Agronómica – Bolsa de Cereales de Córdoba.
El 76 % del cultivo sembrado presentaba 2 hojas desarrolladas mientras que el 24 % estaba en período de emergencia de plántula. Sin presencia de plagas y/o enfermedades, alrededor del 70 % del garbanzo comenzó su ciclo en excelentes y muy buenos estados generales.
Fuente: Departamento de Información Agronómica – Bolsa de Cereales de Córdoba.
Garbanzo con riego subterráneo – 08/06/2023 – Fuente: colaborador DIA.
Garbanzo con riego subterráneo – 08/06/2023 – Fuente: colaborador DIA.
Garbanzo con riego subterráneo – 08/06/2023 – Fuente: colaborador DIA.
CONTEXTO CLIMÁTICO
Las precipitaciones acumuladas en marzo, abril y mayo 2023, superaron al promedio histórico para dicho trimestre en algunos departamentos de la provincia, motivando el avance de siembra de trigo y garbanzo.
Además, de acuerdo con los datos provistos por la Red de Estaciones Meteorológicas de la Bolsa de Cereales de Córdoba, entre el 19 y 22 de junio se dieron precipitaciones hacia el sur de la provincia que, si bien no fueron abundantes, son útiles para los primeros estadios del trigo.
Fuente: Red de Estaciones Meteorológicas – Bolsa de Cereales de Córdoba.
Fuente: Red de Estaciones Meteorológicas – Bolsa de Cereales de Córdoba.
Antes de las lluvias, con un escenario de casi tan seco como el 2009, el área de trigo argentino corría el riesgo de caer 1 M de ha respecto del ciclo 2022/23. Ahora, tras la recuperación hídrica en el este, la disminución interanual se estima en solo un 5%. La provincia de Córdoba, donde más caería la siembra.
Por la falta de agua, la siembra de trigo argentina 2023/24 pudo haber estado entre las más bajas de la década. El déficit que arrastraba la región pampeana por la súper sequía argentina y la situación del otoño trazaban un escenario de siembra casi tan seco como el 2009. Pero el evento de precipitaciones de mayo dejó acumulados que duplicaron y hasta triplicaron las medias mensuales en el este, dejando atrás escenarios de siembra que recortaban 1 M de ha y más aún.
De todas maneras, la franja oeste sigue seca: el oeste de Buenos Aires, La Pampa y Córdoba son las áreas más comprometidas para cumplir con los planes trigueros. Pero Entre Ríos, centro y este de Santa Fe y este —y sobre todo SE— bonaerense han recuperado las posibilidades de aumentar el área triguera.
Con este cambio de escenario, se estima un área de trigo 2023/24 de 5,6 millones de hectáreas. De esta manera, la intención triguera sería un 5% menor que en el ciclo anterior (5,9 M ha). Trazando un escenario productivo con 200.000 ha que no lleguen a cosecha y un rinde de 30 qq/ha (promedio redondeado de las últimas 5 campañas argentinas), Argentina podría producir 16,2 Mt. El avance de las labores de siembra es de 31% a nivel nacional y muestra un avance de 4 puntos porcentuales respecto a la siembra de hace un año (27%).
Las provincias que más disminuyen su siembra Córdoba dejaría de sembrar unas 180.000 ha en esta campaña, pasando de 880.000 a 700.000 ha. La caída interanual estaría en torno del 20,5%. Los cordobeses señalan en las encuestas que este año no hay agua y que el riesgo es demasiado grande. Los porcentajes de caídas están entre un 10 a 60%.
Le sigue Buenos Aires, donde se estima una baja de 140.000 ha o 5,5%, pasando de cultivar 2,54 a 2,40 M ha. Pero este año hay en juego un número de hectáreas que podrían pasar cebada a trigo, sobre todo en el bastión triguero, el SO bonaerense, que larga con muy buenas condiciones hídricas para la campaña fina.
También Entre Ríos larga con posibilidades de tener una revancha con el trigo tras los pésimos resultados de la gruesa. Siguiendo los números del SIBER de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos se sembrarían este año un 11% más de trigo.
La Pampa es otra de las provincias que sufre un fuerte recorte este año: la siembra triguera caería casi un 27% respecto al ciclo pasado. Santa Fe muestra un fuerte repunte tras las lluvias, sobre todo en el este y centro de la provincia. Hace un mes se esperaba una caída contundente, pero hoy la siembra sería apenas mayor que la del año pasado.
En cuanto a la tecnología a usar en esta campaña, se señala una gran tendencia a limitar la fertilización y realizar planteos con dosis de nitrógeno y fósforo bajas a medianas. Tras los resultados de la sequía se quiere gastar lo menos posible. Se espera que luego del escaso desarrollo y el fracaso productivo de los cultivos de verano, los nutrientes que han quedado en los suelos logren suavizar la caída en inversión que habrá en el cultivo en esta campaña.
Hay menos compras anticipadas que el año pasado y pesa más que en cualquier otra campaña afrontar la alta inversión que requiere, sin embargo, el maíz no baja sus pretensiones en las encuestas de intención de siembra en la zona núcleo.
Cuando parecía que todo tendía a una súper campaña de soja en la región, en la primera encuesta de intención de siembra realizada por la Bolsa de Comercio de Rosario hay una señal clara de que, a pesar de todos los problemas, el productor va a tratar de repetir el mismo nivel de siembra que el año pasado.
Es la primera “foto” de un cultivo que tiene que afrontar aún muchos desafíos. Dos de los más importantes son: ¿cómo costear el alto nivel de inversión que requiere? Y el otro es volver a contar con suelos completamente cargados de agua para setiembre. Cómo logre financiarse el productor y cómo sean las lluvias de este invierno y sobre todo, que tan pronto se produzcan tormentas importantes a comienzos de la primavera serán factores fundamentales para concretar las intenciones que hoy se manifiestan en la región.
¿Cómo son las intenciones de siembra en las diferentes áreas de la región núcleo? Según el relevamiento de la BCR, en Marcos Juárez (sudeste de Córdoba) proyectan una suba del 10% en la superficie maicera. En el partido de General Villegas dicen que la superficie de maíz crecerá bastante pero aclaran que de no producirse una buena recarga de los perfiles en septiembre habrá una alta proporción de maíz tardío nuevamente. En el centro oeste del núcleo, también hablan de aumento: en Cañada de Gómez, estiman una suba de un 20%. En Carlos Pellegrini, proyectan igual superficie que hace un año pero dicen: “hasta el momento hay un 40% menos de compras anticipadas que la campaña anterior, sin embargo la intención es a mantener la misma superficie de maíz total que hace un año”. Esperan que baja en las compras se compense sobre la fecha de siembra, siempre y cuando se consiga el semilla”. En Bigand por el momento no ven entusiasmo de aumentar la superficie pero estiman que se mantendrá.
Donde hablan de una baja del 30% es en extremo sur santafecino, en San Gregorio. También en el noroeste bonaerense, en Rojas. Allí explican que, si bien hoy por hoy los márgenes del maíz son los más competitivos, habrá que monitorear como siguen los precios del cereal. Dicen que los números podrían cambiar para peor si los precios del maíz son impactados negativamente a causa de la buena cosecha brasileira. Y agregan que los productores se están volcando por la soja, ya que es el cultivo que menor desembolso de dinero requiere, sumado a que muchos productores se inclinaron por el trigo, por lo que la proporción de gramíneas en gran parte será cubierta por el cereal de invierno en detrimento del maíz. Por otro lado aclaran que la baja en la intención no depende de los problemas que hay en cuanto a la disponibilidad de semillas.
Los factores que influyendo la decisión de siembra Las intenciones de siembra maiceras responden a tres factores fundamentales: 1) la proporción trigo/ maíz en sistema productivo; 2) la inversión inicial que requiere el cultivo; 3) la disponibilidad de semilla en el mercado. Los técnicos explican que la superficie aumentaría dónde no se haya hecho trigo, la tendencia es a compensar con superficie de maíz para mantener similar proporción de gramíneas que hace un año. Pero donde proyectan una baja, las justificaciones recaen en la alta inversión inicial que requiere el cultivo y la limitada liquidez con que cuentan muchos productores, tras la sequía. También lo justifican por el lado de las proporciones gramíneas/leguminosas (es decir, donde pudo hacerse trigo reducirán el área maicera) y otros a través de la faltante de semillas que hay en el mercado a causa de la sequía y el impacto que ha tenido ésta sobre la producción del simiente.
Desarrollada íntegramente por la entidad, la herramienta permite conocer la evolución de los principales indicadores de la última década, permitiendo desagregar los datos por provincia
Junto al lanzamiento de su nueva plataforma de comunicación -disponible en www.masbcr.com.arwww.masbcr.com.ar-, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) pone a disposición una innovadora herramienta para el análisis de los principales cultivos del país. Se trata del Tablero de Cultivos, una plataforma interactiva que permite explorar infografías con información detallada de las últimas diez campañas agrícolas.
Desarrollado íntegramente por la BCR, el Tablero de Cultivos brinda información actualizada sobre soja, maíz y trigo, con el objetivo de ser una herramienta valiosa tanto para los medios de comunicación como para el sector agropecuario en general, en línea con los nuevos formatos disponibles actualmente.
Una de las características más destacadas de la plataforma es la capacidad de desagregar la información por provincia. Los usuarios pueden acceder a datos específicos de cada distrito, lo que permite comprender mejor las particularidades regionales y adaptar sus estrategias agrícolas en consecuencia.
El Tablero de Cultivos se actualiza mensualmente para reflejar las últimas estimaciones y datos proporcionados por nuestros analistas. De esta manera, los usuarios tienen acceso a información actualizada y precisa para respaldar sus decisiones agrícolas.
Principales características del Tablero de Cultivos:
Datos históricos: Acceda a información detallada sobre la producción, superficie cultivada y rendimiento de soja, maíz y trigo en los últimos diez años.
Información de la campaña actual: Obtenga datos actualizados sobre la producción estimada, superficie cultivada y rendimiento de la campaña en curso.
Comparativa con la campaña anterior: Compare los datos de la campaña actual con los de la campaña anterior para identificar tendencias y cambios significativos en el sector.
Desglose por provincia: Acceda a información específica de cada provincia argentina y comprenda las particularidades regionales.
Actualizaciones mensuales: El Tablero de Cultivos se actualiza mensualmente con las últimas estimaciones y datos proporcionados por nuestros analistas.
La presentación del Tablero de Cultivos se hace en el marco del reciente lanzamiento de +BCR, un nuevo servicio para los medios de la Bolsa de Comercio de Rosario. Este sitio web forma parte de la renovada estrategia de comunicación de la entidad, caracterizada por compartir la información de manera libre, transparente y transversal.
Por último, vale decir que hace un mes atrás, la BCR presentó el Mapa de la Sequía, otra herramienta interactiva. En ese caso se trataba de un tablero que permitía visualizar el impacto de la sequía en la actual campaña, al contrastar los datos del actual ciclo con los de cualquiera de la última década.
Un equipo de investigación describió por primera vez la estructura de una proteína del virus que provoca el Mal de Río Cuarto en maíz y busca desentrañar su función.
El Mal de Río Cuarto (MRC) es la enfermedad viral más importante del maíz (Zea mays L.) en la Argentina, debido a que genera importantes pérdidas económicas, ya sea por la disminución de la producción de granos o por la reducción de la biomasa. Por esto, un equipo de investigación –integrado por especialistas del INTA y del Instituto Leloir– colaboró para estudiar la estructura y función de una proteína del virus del Mal de Río Cuarto (MRCV) con el objetivo de diseñar –a futuro– estrategias biotecnológicas antivirales. La investigación fue publicada en la revista internacional mBIO, publicada por la Sociedad Estadounidense de Microbiología.
Mariana del Vas –especialista en virología y biotecnología vegetal del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular del INTA– junto con su equipo de trabajo busca entender las bases moleculares, bioquímicas y celulares de la replicación viral. En particular, hace más de 10 años su grupo estableció que el MRCV se multiplica en estructuras denominadas viroplasmas o fábricas virales que se forman de manera muy temprana, luego de la infección, y están constituidas principalmente por una proteína viral denominada P9-1.
Ahora, mediante la articulación con un grupo de investigadores del Instituto Leloir, especializados en el análisis de proteínas, y dirigidos por el biólogo estructural Lisandro Otero, resolver la estructura tridimensional de P9-1. “Este estudio básico de un patógeno de gran interés agropecuario nos permitirá contribuir al manejo de la enfermedad desde la biotecnología”, afirmó del Vas.
Luego de un trabajo multidisciplinario de más de cinco años, que sumó el aporte de otros equipos de la Argentina, España y Bélgica, determinaron a escala molecular la versatilidad estructural de la proteína P9-1 y avanzaron en el estudio de sus diferentes propiedades biológicas, necesarias para cumplir su rol durante el ciclo infectivo.
“Logramos determinar con alta precisión la posición que ocupan en el espacio los distintos átomos que conforman a la proteína, lo que hizo posible establecer su estructura tridimensional. De esa manera, pudimos demostrar que adopta dos estados conformacionales en forma de anillo, uno constituido por el arreglo de 10 copias de la proteína (decamérico) y otro por 12 copias (dodecamérico)”, expresó Lisandro Otero, ex integrante del laboratorio de Microbiología e Inmunología que dirige Fernando Goldbaum en la Fundación Instituto Leloir y actual director del Laboratorio de Biología Estructural y Bioinformática del Instituto de Biotecnología Ambiental y Salud (INBIAS-CONICET) de la Universidad Nacional de Río Cuarto, y del área de Biología Estructural del Centro de Rediseño e Ingeniería de Proteínas (CRIP) de la Universidad Nacional de San Martín.
“Pudimos resolver la estructura atómica de P9-1 y determinamos que forma complejos multiméricos, formados por 5 o 6 dímeros, con un poro central”, expresó Gabriela Llauger –bióloga y especialista en virología vegetal– quien es la autora principal del trabajo publicado en la revista.
En este sentido, Llauger explicó que la replicación del genoma del virus del Mal de Río Cuarto y el ensamblado de nuevas partículas virales ocurre en las fábricas virales, formadas mayoritariamente por la proteína P9-1. Este proceso es muy ordenado y requiere de energía en forma de ATP que es provista por la planta. “En este punto, determinamos que, gracias a esta estructura compleja, la proteína se une al ARN -que forma el genoma del virus- y esta unión aumenta su capacidad para utilizar el ATP de la planta y emplear la energía resultante para la multiplicación viral”, indicó.
En cuanto a los principales alcances de la investigación, del Vas subrayó que “estos resultados contribuyen a la comprensión del mecanismo de replicación y empaquetamiento de un virus de gran importancia para el maíz en nuestro país y abren nuevas líneas de investigación para seguir profundizando en el tema”. Y agregó: “Por ser un virus que está presente solo en Argentina, necesitamos estudiarlo para poder diseñar estrategias de manejo de la enfermedad”.
De acuerdo con del Vas, este hallazgo va a permitir, a largo plazo, diseñar estrategias antivirales basadas en, por ejemplo, el uso de nanoanticuerpos de llamas dirigidos a P9-1 que fueron previamente desarrollados por su grupo en colaboración con INCUINTA y cuya patente fue solicitada de manera conjunta por el INTA, el Conicet y la Universidad Libre de Bruselas.
Esfuerzo en equipo Describir la estructura de una proteína viral es un trabajo muy específico, que requiere el uso de equipamiento complejo y de investigadores especializados –de los cuales hay muy pocos en todo el mundo–.
“Para la caracterización estructural de la proteína realizamos un enfoque integral, que requirió el uso de diversas técnicas e involucró la participación de diferentes grupos del país y del extranjero”, señaló Otero, que trabaja desde hace años en la caracterización estructural de proteínas de interés biotecnológico y clínico, y quien recientemente recibió una beca internacional de la Fundación Alexander von Humboldt para investigadores experimentados.
Para la determinación de los secretos mejor guardados de la proteína P9-1, el científico puntualizó que se emplearon cristalografía de rayos X y microscopía electrónica en condiciones criogénicas (cryo-EM), “las técnicas más relevantes a nivel mundial para la resolución estructural de proteínas a nivel atómico”, dijo.
En línea con los pasos a seguir, del Vas y su equipo se proponen utilizar esos nanoanticuerpos para interferir con la estructura y/o función de las fábricas virales. “Vamos a mapear exactamente cuáles son los sitios de unión de algunos de estos nanoanticuerpos a la proteína P9-1, mediante cristalografía”, ejemplificó y destacó la importancia del trabajo interinstitucional y las colaboraciones interdisciplinarias que provean los conocimientos y equipamientos de última generación necesarios para llevar adelante los estudios de este tipo.
En este caso en particular, la investigación estuvo liderada por dos grupos de trabajo: uno dirigido por Lisandro Otero (Fundación Instituto Leloir; actualmente dirige su laboratorio en el Departamento de Biología Molecular, Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales, Instituto de Biotecnología Ambiental y Salud (INBIAS), CONICET-Universidad Nacional de Río Cuarto). Este grupo es especialista en el estudio estructural de proteínas y participa de la Plataforma Argentina de Biología Estructural y Metabolómica (PLABEM). De este grupo participaron Fernando Goldbaum (coautor), Sebastian Klinke (coautor), Gabriela Sycz (coautor) y Marian Laura Cerutti (coautor).
El otro grupo, liderado por Mariana del Vas (IABIMO-CICVyA del INTA) es especialista en el estudio del MRCV. De este grupo participaron Gabriela Llauger (primera autora de este trabajo), Demián Monti (segundo autor de este trabajo) y Sofía Arellano (coautora). La investigación de este grupo se enmarcó en los Programas de Biotecnología y de Protección Vegetal de INTA.
Una herramienta para detectarlo “Para estudiar la incidencia y severidad de cualquier enfermedad de cultivos es necesario contar con un método de diagnóstico confiable, barato y capaz de analizar un gran número de muestras”, indicó la investigadora del INTA quien, en 2022, presentó un kit de diagnóstico del MRCV, único en el mundo, que detecta la presencia del virus en plantas e insectos con una alta especificidad (100 %) y sensibilidad diagnósticas (99,12 %) y agregó que “el uso de este kit nos permitió detectar que el 11 % de las plantas asintomáticas se encontraban infectadas”.
“Al no existir insumos comerciales para diagnosticar al MRCV y, por tratarse de un virus de circulación nacional, consideramos que el desarrollo de este kit era importante para la selección de materiales genéticos con tolerancia o resistencia a la enfermedad. Esperamos que a largo plazo ese desarrollo contribuya a mejorar el manejo de la enfermedad y la previsibilidad de la producción del maíz”, puntualizó la investigadora del INTA.
El kit está diseñado para la detección de un fijivirus basado en nanoanticuerpos de llama ingenierizados y representa una innovación para la industria de producción de semillas y para la realización de estudios epidemiológicos. Este trabajo recibió la Gran distinción INNOVAR en 2021 y el premio CITA a la Innovación en Tecnología Agropecuaria, rubro Protección de los cultivos, genética y nutrición en 2022.
Este problema hace que la planta no aproveche de manera eficiente los recursos del suelo. Desde Aapresid recomiendan no usar labranza convencional para mitigar su efecto y aconsejan mejorar el manejo agronómico.
El comienzo de la campaña de granos 2023/24 está marcado por la falta de humedad en los perfiles. En este contexto, la compactación del lote es un factor que, de acuerdo a estudios de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) puede reducir los rindes de los cultivos hasta un 15%.
Entre sus efectos negativos, el compactamiento hace que el suelo no pueda capturar las gotas de agua y frena la capacidad de las plantas para extender sus raíces. Esta situación se origina tanto por el tránsito excesivo de la maquinaria agrícola como por el manejo agronómico inadecuado.
En paralelo, el suelo puede ser más susceptible ante variables como el contenido de materia orgánica, textura y contenido de agua.
Ante esta problemática, los productores suelen recurrir a la labranza convencional, pero los efectos pueden ser negativos para el suelo.
“Esta práctica pone en riesgo los beneficios de la siembra directa en lo que respecta a estructura del suelo, captura de carbono, aumento del contenido de materia orgánica, balance de nutrientes y de agua”, advirtieron desde la entidad.
Además de estos factores negativos, las labranzas verticales pueden acarrear el efecto contrario al buscado: generar capas más compactas que las que inicialmente se pretendían combatir.
Para reforzar esta teoría, Aapresid citó un informe de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires, que advierte por la baja perdurabilidad de esta técnica, con beneficios que solo se extienden por espacio de 17 meses.
ESTRATEGIAS EFICIENTES
Ante este escenario, Aapresid citó una serie de manejos agronómicos, para reemplazar el uso de medios mecánicos destinados a mitigar la compactación:
Aumentar la producción de biomasa, el aporte de carbono y la actividad biológica.
Mantener una vegetación viva la mayor parte del tiempo posible
Incluir cultivos de servicios en reemplazo de los barbechos limpios.
Optimizar el arreglo espacial y la densidad de plantación para modificar patrones de enraizamiento y su efecto beneficioso sobre la estructura del suelo.
Aplicar una fertilización basada en la reposición con el fin de mejorar el desarrollo aéreo y raíces de los cultivos.
Conservar los rastrojos en superficie a fin de aumentar la capacidad de porte del suelo.
Planificar rotaciones que incluyan cultivos de biomasa voluminosa aérea y de raíces profusas y profundas como sorgo, maíz, megatérmicas y gramíneas invernales.
Controlar el tránsito de la maquinaria
Evitar el sobrepastoreo y el pisoteo excesivo
El informe señala que es clave monitorear el estado de salud del suelo y no tomar decisiones apresuradas, sin disponer de un diagnóstico y proyección de mediano plazo.