«Necesitamos un campo más limpio»

«Necesitamos un campo más limpio»

La Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (Fearca) firmó un convenio con CampoLimpio; la asociación que tiene como misión diseñar e implementar un sistema para recuperar los envases vacíos de fitosanitarios del campo argentino.

En el acuerdo se establece promover y desarrollar actividades de complementación, cooperación y asistencia recíproca institucional. Por otro lado, se realizará la colaboración y participación en proyectos de investigación, educativos, académicos y programas de desarrollo, intercambiando información.

“Es muy importante que el productor empiece a tomar conciencia de que tiene que llevar a los lugares que tiene de acopio Campo Limpio”, sostuvo el Presidente de Fearca, Walter Malfatto y agregó: “Desde la entidad fomentamos que los bidones no estén desparramados a las orillas de los molinos o en las chacras”.

De esta manera, Malfatto, destacó: “En Fearca tenemos que ayudar a concientizar a los productores, a los acopiadores y a los aeroaplicadores que necesitamos un campo más limpio”.

CampoLimpio es una organización que nuclea a las empresas registrantes de fitosanitarios e implementa el Sistema de Gestión Integral de Envases Vacíos de Fitosanitarios bajo lo establecido en la Ley 27.279. Durante 2023 ya se recuperaron más de mil toneladas (1.076.232kg) de plástico proveniente de envases vacíos; un 72% más de plástico que el gestionado en el mismo periodo del 2022.

El Sistema de Gestión que implementa CampoLimpio cuenta con CAT, jornadas de recepción de envases vacíos y concientización, una plataforma de Gestión de CAT para certificar la recepción de los envases vacíos entregados, un programa de capacitación y concientización, y una logística integral para el traslado de los envases.

Por su parte, Luis María Herrera, líder de Relaciones Institucionales de CampoLimpio, expresó: “Nuestro compromiso es continuar concientizando y capacitando al sector del rol que tiene con el envase vacío de fitosanitarios. Gracias a instituciones como Fearca podemos llegar con este mensaje y hablar de las responsabilidades y cómo hacerlo”.

La firma de este acuerdo permite trabajar en conjunto con el objetivo de potenciar el impacto socio ambiental en el sector agroindustrial.

Tres claves para planificar los verdeos de invierno 2023

Tres claves para planificar los verdeos de invierno 2023

En la experiencia de un referente del sudeste bonaerense, la elección anticipada de las especies, entre otras decisiones, será crucial para asegurar forraje en un año desafiante y con falta de semillas por la seca.
Verdeo de avena y Vicia sativa doble propósito en el sudeste bonaerense,
en una proporción de 35-40 / 25 kg/ha. Créditos: Santiago Guazzelli.

Llegó el otoño y los verdeos de invierno lo saben. La situación climática compleja y la oferta limitada de semillas forrajeras debido a la seca, imprimen un panorama que obliga ajustar y apurar la planificación 2023. Santiago Guazzelli, Ing. Agr. socio Aapresid de Tandilia compartió con Agenda Aapresid puntos estratégicos para planificar verdeos y no cometer errores en un contexto en donde la disponibilidad de forraje y de reservas es crítico.

Elección de especies según ambiente, objetivo…y disponibilidad en el mercado!

La correcta elección del lote, teniendo en cuenta contenido de agua y fertilidad, es el puntapié inicial para un verdeo exitoso. Otro factor determinante que se deberá tener muy en cuenta en esta campaña es la elección de los materiales a sembrar en función del ambiente, el esquema productivo y su disponibilidad de semillas en el mercado.

Los verdeos de invierno más elegidos en el sudeste de Buenos Aires son la avena, por su rusticidad y entrega anticipada de forraje, y el raigrás, por su mayor calidad y potencial productivo en ambientes templados. Estas especies se incluyen en verdeos puros, o mezclados como ocurre en muchos tambos de la región.

En lo que refiere a mezclas, el asesor apuesta a los beneficios de las consociaciones de gramíneas y leguminosas en sus sistemas integrados agrícola-ganaderos . “La mezcla de avena con Vicia sativa, además de sus numerosos servicios ecosistémicos, nos permite obtener cantidad y calidad de forraje en invierno para sostener ganancias de hasta 1 kg./día”. Utilizando un sistema de pastoreo moderado, esta combinación de gramineas y leguminosas no solo produce más que cada especie pura sino que genera plantas mejor nutridas, más fuertes y sanas, comenta.

Fecha de siembra escalonada y un infaltable: fertilización nitrogenada

Ante la necesidad de adelantar pasto, una estrategia a la que recurre el tandilense es a la siembra escalonada en distintas fechas, buscando tener distintos momentos de aprovechamiento. Para ello, arriesgan algún lote con avena sembrada más temprano que el resto de los potreros. Si bien esto provocará que la gramínea encañe antes de lo esperado, permitirá tener disponibilidad anticipada de forraje y hacer una “entradita” a los animales mientras esperan el plato fuerte. 

Guazzelli, quien no duda en fertilizar desde el arranque, sostiene que los verdeos tienen que estar siempre bien nutridos para maximizar su potencial. La fertilización nitrogenada es indispensable para adelantar la producción, tener altos volúmenes de pasto por más tiempo y demorar las las encañazones de materiales muy precoces. 

Es un año para capitalizar todo lo aprendido y hacer el forraje lo más barato y eficiente posible. En esa misión, además de la planificación anticipada, una vez establecido el verdeo jugará un rol fundamental el seguimiento contínuo y un buen manejo del pastoreo para cuidar el recurso y tener los mejores resultados para el sistema.

Crotalaria: ‘leguminosa de servicios’ team verano

Crotalaria: ‘leguminosa de servicios’ team verano

Desde Bandera hasta la Patagonia: dos experiencias de uso de este cultivo de servicios que se las trae.

La Crotalaria es un cultivo de servicios estival que se destaca por su buena producción de biomasa, gran potencial de fijación biológica de nitrógeno, adaptación a ambientes marginales y eficiente en el uso del agua. 

Estos beneficios, posicionan a crotalaria como opción interesante para mantener los suelos vivos durante el verano cuando no se ocupa con cultivos de renta. 

Su ciclo puede ir de 80/90 días para liberar rápido el lote, o a los 110/130 días para maximizar la acumulación de materia seca. Aunque su desarrollo es estival, al igual que los cultivos de gruesa, se puede sumar a la rotación sin resignar beneficios ni rendimiento. 

Los técnicos de las Chacras Aapresid Bandera y Valles Irrigados del Norte Patagónico (VINPA) comparten sus experiencias en el cultivo con distintos objetivos. 

Chacra Bandera: recuperación de suelos halomórficos

En los ambientes bajos de Bandera, Santiago del Estero, la presencia de sales en superficie y anegamientos provocan mermas de producción de maíz y soja. Ian Müller, responsable de la Chacra, comentó que al pensar en la recuperación de suelos halomórficos, se buscó incorporar especies que generen altos niveles de cobertura. De esta manera, realizaron franjas exploratorias para estudiar la implantación y el desarrollo de cuatro especies estivales: Grama rhodes, Mijo perla sorgo forrajero y crotalaria. 

En el caso de crotalaria, los ensayos mostraron una producción de 3800 kg/ha de MS y fue la especie que mejor desarrollo tuvo sobre los manchones salinos, comparada con las otras evaluadas.

Con respecto a malezas, Popophorum es la especie a combatir. En este sentido, Crotalaria no logró una supresión significativa. Este aspecto es relevante a la hora de incorporar un cultivo de servicios a la rotación, ya que se traduce en una disminución de la utilización de productos fitosanitarios.

Chacra VINPA: diversificar rotaciones bajo riego.

Desde la Chacra VINPA, motivados por ajustar sistemas productivos extensivos sustentables en los valles irrigados de Norpatagonia, comenzaron a evaluar crotalaria en pequeñas parcelas de observación.

“La idea es intensificar y diversificar rotaciones obteniendo todos los beneficios del CS: desde la competencia con malezas y la disminución del uso de herbicidas, la captura de carbono y nitrógeno, hasta el aprovechamiento forrajero, sumado a la mejora física y biológica del suelo“, explica Alfonso Cerrotta, Responsable Técnico de VINPA.

La leguminosa fue sembrada al voleo bajo riego sobre rastrojo de trigo y sobre maíz en distintas densidades, para generar diferentes situaciones de manejo. En esta campaña, la emergencia fue rápida pero despareja, con un porcentaje de logro superior al 70%. Se observaron plántulas algo etioladas, principalmente sobre maíz de alta densidad. 

Más allá de estas primeras experiencias, Cerrotta remarca que «en la medida que conozcamos su desarrollo fenológico, producción, aprovechamiento forrajero, fecha de siembra óptima y otras prácticas de manejo, puede ser un cultivo interesante para nuestros sistemas».
El dólar soja III, sólo para las reservas. El dólar Economías Regionales, no es una solución

El dólar soja III, sólo para las reservas. El dólar Economías Regionales, no es una solución

Con el único objetivo de aumentar las alicaídas reservas del BCRA, el Ministerio de Economía anunció el «dólar soja III», vigente desde el 8/4 al 31/5, con un tipo de cambio de $/USD 300. Además, anunció un nuevo tipo de cambio, el «dólar agro» para las EE.RR., hasta el 30/8.

La tasa de inflación superará el 100% anual, y se busca evitar una devaluación del peso (dólar oficial), temiendo un pass through elevado, que dispare aún más la inflación. Por eso, el Ministerio de Economía recurre a este nuevo dólar soja.

El dólar soja y el «dólar agro» para las Economías Regionales son muy distintos. El primero es automático, si bien es anticipar en meses ventas de porotos, para adelantar ingresos en divisas para las arcas del BCRA. Sobre todo, teniendo en cuenta los tiempos electorales, las PASO en agosto, y las necesidades de equilibrios macroeconómicos transitorios. 

Así, se limitan los ingresos de divisas por soja en el segundo semestre. La operatoria es directa, al poder vender los productores el grano a un nuevo precio de mercado, superior a los $/tn 100.000. En el contexto de sequía, altas temperaturas y cosechas muy bajas de trigo, maíz y soja, con pérdidas irreparables, los productores de soja tendrán una diferencia a favor de 39%, comparando el tipo de cambio de 300, con el oficial de 215, todo antes de DEX.

 

 

De todos modos, el Estado gana, y los productores ya han perdido. No se debe olvidar que es un año de crisis: será la menor producción de soja en 23 años. En 2022 se produjeron 42,2 M de ton, para 2023 se estiman 25 M. La Bolsa de Comercio de Rosario estima también que las exportaciones del complejo soja serán de USD 17.568 M, o sea USD 7.300 M menos que el año anterior. De acuerdo a un informe de Ernesto O’Connor, economista jefe de CRA, esta falta de producción hará aumentar las importaciones desde los países vecinos, en 6 M de ton. Con todo, el Estado gana: recaudará por DEX USD 5.797 M, sin tomar medidas adicionales para compartir las pérdidas con la producción.

Nuevamente, el dólar soja III genera un impacto negativo adicional en los costos de alimentación de animales, la actividad lechera y el precio de los alquileres agrícolas. Todo en un año de crisis, donde habrá serios problemas en la cadena de pagos agropecuaria, que repercutirán en todo el país.

 

 

El nuevo «dólar agro» para las Economías Regionales, en cambio, queda sujeto a «acuerdos» con cámaras y grandes empresas alimenticias, ingresando al programa «precios justos», para no aumentar los precios y garantizar una oferta -que ya existe-, siendo los productores primarios simples observadores del esquema, no quedando claro cómo, si percibirán, y cuando, ingresos mayores por exportaciones. 

Además, cada Economía Regional tiene sus tiempos de siembra, poda, raleo, cosecha, producción, almacenamiento y ventas, con lo cual, la duración del programa por 90 días no abarcará a todas las actividades. Las que ya vendieron el grueso de su producción, por ejemplo, quedan afuera. Las Economías Regionales tienen DEX promedio de 5%, siendo el costo fiscal de eliminarlos nada significativo. Y el «dólar agro» no soluciona el impacto muy negativo de la brecha cambiaria.

 

En definitiva, un nuevo dólar soja sólo para adelantar divisas a las reservas del BCRA, sin soluciones para los problemas de las Economías Regionales.

 

Fuente: http://www.cra.org.ar/

Soja: algunos números de la peor producción en 23 años

Soja: algunos números de la peor producción en 23 años

Especialistas de la Bolsa señalan que hay que remontarse a la campaña 1999/2000 para encontrar cifras más bajas. Como consecuencia, Argentina cedería su posición dominante en el mercado de harina de soja.

Por efecto de la sequía, la soja -principal cultivo del país- registrará su menor producción en 23 años. Los 25 millones de toneladas que se esperan producir en la campaña representan una caída del 40% en relación con la campaña pasada, y la mitad del promedio de la última década, según cálculos realizados por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Como consecuencia, las exportaciones del complejo sojero se reducirían un 30%, estimándose las pérdidas en torno a los u$s 7.300 millones.

Las conclusiones surgen de los últimos informes de la Dirección de Informes y Estudios Económicos de la BCR, en los que también se destaca que, tras 25 años de liderazgo, Argentina cedería su posición dominante en el mercado de harina de soja.

Remarcan los documentos técnicos que desde la década del ‘90 la soja venía siendo el principal grano en la producción nacional, pero que en los últimos años fue destronada del primer puesto, observándose una progresiva caída en el área destinada al cultivo, siendo sustituido principalmente por el maíz.

Superficie

En la actual campaña, se estima que se sembraron 16 millones de hectáreas (Mha) de soja. Si bien se mantiene como el principal cultivo en área sembrada en el país, viene mostrando una caída ininterrumpida en las últimas 7 campañas desde el récord de las 20,3 Mha que se sembraron en la 2014/15. El área destinada al cultivo en la 2022/23 representa la menor área sembrada con la oleaginosa desde la 2005/06.

Producción

En términos de producción, los 25 millones de toneladas que se esperan producir en la campaña representan una caída del 40% en relación con la campaña pasada, y la mitad de lo que se produjo en promedio en los últimos 10 años (50 millones de toneladas). Así, Argentina cerrará su peor campaña productiva en 23 años, ya que hay que remontarse a la campaña 1999/20 para encontrar una producción más baja.

Impacto económico

En el último año, el complejo sojero generó exportaciones por un total de US$ 24.868 millones de dólares, lo que marcó un récord absoluto en valor exportado para el mismo. En 2023, producto de la fuerte caída en la producción, se espera un severo ajuste en las exportaciones del complejo. En total, según las estimaciones de la BCR, las exportaciones del complejo soja podrían ubicarse en torno a los u$s 17.568 millones de dólares, lo que significaría una caída del 30% en relación con 2022, rondando los u$s 7.300 millones de dólares.

Pérdida de liderazgo mundial

Otra de las aristas negativas de la seca es la pérdida de participación en los mercados de aceite y harina de soja a nivel global. En este sentido, se advierte que Argentina perdería su posición cómo primer exportador mundial de harina de soja en la campaña 2022/23, su principal mercado de exportación y uno de los pocos nichos que el país domina en las cadenas globales de suministro.

Según las estimaciones de los equipos técnicos, Argentina estaría exportando cerca de 20 millones de toneladas en la campaña 2022/23, un 29% del comercio global, ubicándose por debajo de Brasil por primera vez desde la campaña 1997/9.

La sequía y los riesgos de fitotoxicidado carryover de herbicidas

La sequía y los riesgos de fitotoxicidado carryover de herbicidas

En un contexto de fuerte déficit hídrico, la Red de Manejo de Plagas de Aapresid comparte una publicación con todas las recomendaciones. Un resumen en esta nota.

En este contexto de sequía extrema, la Red de Manejo de Plagas de Aapresid advierte sobre el aumento en los riesgos de fitotoxicidad en cultivos próximos a sembrarse por restos de herbicidas residuales presentes en el suelo.

En esa línea, la REM comparte su Informe Herbicidas en el suelo en Sistemas de Siembra Directa. El mismo contiene información técnica básica sobre el comportamiento de los herbicidas en el suelo y las cuestiones a tener en cuenta para su correcto uso, de forma de maximizar la eficiencia de control y reducir los riesgos de fitotoxicidad o carry over. 

Los herbicidas residuales son aquellos cuyos residuos permanecen activos en el suelo durante un tiempo. La mayoría se aplican al mismo antes de la emergencia de las malezas, recibiendo el nombre de ‘pre-emergentes’. Sus características son: son absorbidos por raíz y/o coleóptilo e hipocótilo de la maleza, actúan sobre malezas en germinación, necesitan agua para su activación, su solubilidad en el suelo es variable, algunos tienen actividad foliar y, por tanto, pueden controlar plantas emergidas en sus primeros estadios, como Flumioxazin o Sulfonilureas.

Carryover: ¿qué es y por qué es más riesgoso en sequía?

El carryover es el efecto residual de los herbicidas en el suelo sobre cultivos sensibles subsiguientes a su aplicación. “Si bien existen factores del suelo, del herbicida, y condiciones ambientales que lo regulan, el contenido de humedad del suelo unido a la ocurrencia de lluvias, se destacan entre los principales”, explica el especialista Francisco Bedmar. 

El agua afecta la actividad microbiana y bioquímica del suelo, y por tanto la degradación de los herbicidas, así como también regula la retención de los herbicidas a los coloides del suelo y por tanto su disponibilidad para ser absorbidos, degradados y lixiviados. 

Aspectos que determinan el riesgo de carryover

El periodo de carryover es el tiempo que un herbicida permanece en el suelo a concentraciones fitotóxicas para los cultivos. Se estima como el número de días desde la aplicación del herbicida (DDA) necesario para que el cultivo a sembrar alcance el mismo crecimiento o rendimiento que tendría sin aplicación del mismo.

Bedmar explica que hay cuestiones prácticas a tener en cuenta y que determinan mayor o menor riesgo de carryover. “La tolerancia del cultivo a sembrar es una de ellas, así como el momento de aplicación, a fin de establecer cuáles fueron las condiciones climáticas (lluvias acumuladas y temperaturas) entre la aplicación y la siembra y cotejar esta información con las recomendaciones del marbetes y/o manuales de los herbicidas”. 

Aspectos del herbicida

Existen aspectos del herbicida que afectan su comportamiento y expresión. Uno de ellos es el coeficiente de absorción (Koc) indica el grado de retención del herbicida en el suelo: cuanto menor es el valor, menor la retención, y por tanto, mayor el riesgo de carryover.  

Otro es la residualidad de un herbicida es el tiempo que permanece en el suelo a concentraciones con efecto agronómico y/o ambiental. Esto determina la ventana de control de malezas, pero también efectos posteriores de toxicidad sobre cultivos (carryover) y de contaminación del agua subterránea.
La persistencia o residualidad química se estima a través de la vida media que es “el tiempo que tarda en degradarse la mitad de la cantidad inicial de herbicida aplicado”. A mayor vida media mayor persistencia en el suelo y, por tanto, más riesgo de carryover. Es el caso de herbicidas de alta residualidad (+ de 100 días) como Sulfentrazone o Biciclopirona.

Aspectos del suelo

Hay propiedades del suelo que regulan el comportamiento de los residuales: humedad, contenido de materia orgánica, textura y pH. El informe de la REM brinda un detalle del riesgo de carryover que muestran los herbicidas según su tipo de ionización frente a distintas condiciones de suelo. 

Para todos los tipos de residuales, los mayores riesgos de carryover, se asocian, con aplicaciones en suelos con baja humedad (<40-50% de capacidad de campo), bajo contenido de materia orgánica (<2%) y elevado contenido de arena (>60-70%). El pH del suelo posee gran importancia solo en el caso de los herbicidas iónicos, incrementándose los riesgos cuando se aplican en suelos con pH cercanos o superiores a 7.

Figura 1: riesgo de carryover de herbicidas iónicos y no iónicos según propiedades del suelo.

Otro fenómeno común en años secos: el stacking

La misma publicación de la REM explica otro fenómeno frecuente bajo contextos de sequía como el actual: el “stacking”, producto de la aplicación repetida de herbicidas residuales o con similar modo de acción produce acumulación de residuos. Este fenómeno es más probable con herbicidas ALS, periodos de déficit hídrico, suelos con baja MO, alto contenido de arena y/o pH neutro o básico.

Este apilamiento puede incrementar los problemas de persistencia de los herbicidas, resultando en situaciones de fitotoxicidad aditiva (el efecto fitotóxico de dos o más herbicidas es similar a la suma de sus efectos fitotóxicos individuales) o sinérgica (el efecto fitotóxico de dos o más herbicidas es superior a la suma de sus efectos fitotóxicos individuales) sobre los cultivos de la rotación.

¿Cómo reducir el riesgo de carryover?

Algunas recomendaciones de la REM  para reducir riesgos:

  • Antes de alquilar un campo, recabar información sobre aplicaciones de residuales previas;
  • Aplicar las dosis aprobadas y respetar las restricciones sobre rotaciones;
  • Tener en cuenta cultivos futuros al momento de planificar la aplicación;
  • Tener en cuenta las condiciones climáticas entre la aplicación y la siembra del cultivo posterior;
  • Rotar modos de acción para impedir fenómenos de acumulación o stacking;
  • Sembrar cultivos tolerantes;
  • Realizar bioensayos o análisis químicos.
En cuanto a los bioensayos o análisis químicos, Bedmar explica que son una excelente herramienta de diagnóstico para la toma de decisión. Los primeros, se realizan extrayendo muestras de suelo con y sin herbicida, sobre los que se siembra el cultivo que se plantará a campo. En base a ciertas variables como cloración, biomasa observadas se tomarán las decisiones de siembra. En cuanto al análisis químico, este permite determinar cuál es el herbicida presente en el suelo y en qué concentración se encuentra disponible. Su costo es más elevado.