El PBI del maíz creció 145% en los últimos 6 años y genera 230.000 puestos de trabajo.

El PBI del maíz creció 145% en los últimos 6 años y genera 230.000 puestos de trabajo.

El desempeño de la cadena del maíz, su aporte a la economía de la Argentina, el rol del maíz en los sistemas productivos y las principales fuentes de incertidumbre de cara a la nueva campaña 2022/23, fueron algunos de los temas centrales del panel “¿Qué está en juego? El aporte del maíz y los desafíos del nuevo ciclo productivo” del Congreso Maizar 2022. Fue moderado por Agustín Tejeda, economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, y participaron Emilce Terré, economista jefe de la Bolsa de Comercio de Rosario; Paulina Lescano, analista de Mercados Agropecuarios, y Carolina Bondolich, directora de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA).

La eliminación de los derechos de exportación sobre el maíz en 2016 convirtió rápidamente a la Argentina en un país maicero. La cadena pasó de un PBI de 8.326 millones de dólares en la campaña 2015/2016 a uno de 20.397 millones en la 2021/22. Esto es, un crecimiento del 145%, que llevó su participación a un 3,6% del PBI argentino, precisó Agustín Tejeda, economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Sin embargo, el maíz puede darle mucho más al país, con mayor agregación de valor, pero debe superar desafíos y estar atento a algunas alarmas, como el estancamiento del área desde la campaña 2018/19 y un panorama de incertidumbre local e internacional, agregó Tejeda.   

Emilce Terré confirmó la solidez del “boom del maíz” al precisar que el promedio anual de producción entre el quinquenio 2007/11 y el quinquenio 2017/21 aumentó 120%, con un crecimiento del 73% del área sembrada y del 14% de la productividad, y planteó la necesidad de seguir invirtiendo en desarrollos que mejoren los rendimientos. Es clave, dijo, acotar la brecha entre los campos que más y menos rinden, y aumentar la agregación de valor en general. 

Como referencia, precisó que más del 70% del maíz que exporta la Argentina sale en forma de grano, mientras que en Brasil y Estados Unidos (los otros dos grandes del mercado maicero mundial) las proporciones son de 38 y 16%, respectivamente. Brasil privilegia la transformación del grano en carne y Estados Unidos, en etanol, al que destina el 36% de su producción de maíz, contra solo el 3% del caso argentino.

El complejo del maíz, subrayó Terré, es ya el segundo exportador del país, detrás del oleaginoso, base más que suficiente para diversificar la matriz exportadora. La diversificación sí ocurrió en cuanto a los mercados de destino: hoy, el 28% se dirige al sudeste asiático; el 21% a países de América Latina, y el 16% al Norte de África, entre otros. 

Para dar un segundo salto maicero, Terré marcó una serie de cuestiones para resolver, desde mejorar los rindes y cerrar la brecha técnica mediante adopción de nuevas tecnologías; mejoramiento de la infraestructura, desde la adopción de sistemas multimodales hasta mejoras viales, acceso ferroviario y transporte por barcazas; sanción de la ley de promoción agroindustrial; mayor producción local de fertilizantes (no tener provisión suficiente, advirtió, podría restar hasta 5 millones de toneladas de producción); fomento al bioetanol, y achicar algunos problemas macroeconómicos, como inflación, volatilidad, brecha cambiaria, retenciones y límites a la exportación.

Carolina Bondolich presentó un detallado estudio sobre 20 cadenas agroindustriales, incluida la del maíz, de cuyos ingresos el Estado se queda con 54,7%, mediante una cascada de impuestos nacionales, provinciales y municipales. De ellos, explicó, las retenciones atacan el federalismo en tres sentidos: 1) el grueso no se coparticipa, 2) reduce la masa de impuestos que sí se coparticipan y 3) se aplica sobre producciones de arraigo regional. 

En cuanto al empleo, las 20 cadenas agroindustriales generan 3,7 millones de puestos de trabajo, 24% del empleo privado argentino, incluyendo trabajo registrado, no registrado y no asalariado y abarcando desde la producción de insumos hasta el transporte de mercadería. La principal cadena en términos de empleo es la bovina (437.000 empleos, 11,7% del empleo de las 20 cadenas) y la quinta es la maicera, que entre maíz propio, molienda, alimentos balanceados y alcohol para consumo humano genera 6% del empleo de las 20 cadenas, sin contar su participación en otras cadenas que abrevan en parte en el maíz, como la láctea, la aviar y la porcina. Si se las incluye, “el gran maíz”, como llamó a la cadena ampliada, genera 676.000 empleos, de los cuales el 41% se localiza en la etapa primaria, 28% en el transporte y logística, 15% en la comercialización, 8% en industria y otro 8% en producción de insumos. Por eso, Bondolich instó a los jugadores de la cadena a reivindicar su aporte. El trabajo, enfatizó, dignifica y hace autosuficientes a las personas, eleva su autoestima, creatividad y espíritu crítico, y expande el conocimiento y la empatía sociales. 

Paulina Lescano destacó que, como toda producción “a cielo abierto”, la agropecuaria siempre está en riesgo. En cuanto a precios y mercado, exhibió gráficos que muestran la histórica volatilidad del precio del maíz tanto en Chicago como en el mercado local y explicó lo bruscos que pueden ser los cambios de tendencia. Según la analista, el maíz está en buenos niveles históricos, pero no se puede descartar la posibilidad de nuevos máximos o de bajas en función de cuatro factores: Covid, tasas de interés internacionales, crisis energética y guerra en Ucrania. 

La pandemia, a partir de las vacunas, parece controlada, pero Lescano advirtió el riesgo de que, en caso de rebrote en China, por su política de “Covid 0”, el país vuelva a los confinamientos masivos, como cuando cerró Shanghai. En cuanto a las tasas de interés, casi todos los bancos centrales del mundo las están subiendo para bajar niveles de inflación récord en 30 o 40 años (aunque de una escala muy inferior a la argentina). Lescano destacó la meta de las autoridades monetarias de Estados Unidos de reducir la inflación de poco más del 8% anual a 2%. El aumento de tasas en pos de ese objetivo fortalece el dólar y le pone presión bajista al precios de los granos, aunque por ahora el maíz, a diferencia del trigo, exhibe resistencia, siempre en un contexto de incertidumbre mundial. 

La crisis energética y la guerra en Ucrania, con su efecto sobre el precio de los combustibles y los fertilizantes y sobre los balances granarios mundiales, ya fue incorporada a los cálculos de los mercados, dijo Lescano, aunque sigue siendo un desastre humanitario en términos de “seguridad alimentaria”. 

El factor que más puede hacer que los precios bajen, indicó, es el aumento de las tasas para controlar la inflación, por la suba del dólar, ya en sus máximos desde 2004. Otros factores serían una reducción adicional del crecimiento chino, que de tasas de entre 8 y 9% anual apunta a un 4,5% este año, y la safrinha en Brasil, que consultoras de ese país ya estiman en 85 millones de toneladas, mayormente para consumo doméstico. Y nunca está ausente, claro, el riesgo local: más retenciones o cierre de registros, pues los volúmenes de exportación ya casi tocan los topes de “equilibrio”. 

Los precios siguen siendo buenos, pero el mundo es complejo. Para el productor, capturar valor es importante, pero, concluyó la analista, puede hacerlo con herramientas disponibles en el Matba/Rofex, y aconsejó a los productores dedicar al menos una hora semanal a plantearse un mínimo de tres escenarios (bueno, intermedio, malo) y obrar en consecuencia. Es mejor, señaló, que cruzar los dedos. 

A modo de resumen, Tejeda marcó tres cuestiones: la Argentina se ha convertido en un país maicero, un cultivo federal con gran potencial de crecimiento y de encadenamiento y agregación de valor mediante bioproductos y bienes y servicios que mejoran su impacto económico y ambiental; en un mercado volátil, los productores deben estar siempre atentos a las señales de precios del maíz y los insumos, dadas las altas inversiones que requiere el cultivo, y es clave generar una agenda público-privado que potencie la inversión y políticas de gestión del riesgo tranqueras adentro y tranqueras afuera.

Agricultura digital: desde conectividad donde no hay, hasta soluciones integradas, gemelos digitales e incubadoras.

Agricultura digital: desde conectividad donde no hay, hasta soluciones integradas, gemelos digitales e incubadoras.

Partiendo de que no hay transformación digital sin conectividad, algo que afecta al 40% de los parajes rurales del país, el panel “¿Qué puede aportar la agricultura digital a los nuevos sistemas productivos del agro?” del Congreso Maizar 2022 presentó iniciativas que plantean soluciones y mejoras para la producción. El panel fue moderado por Federico Bert, consultor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), y expusieron Gabriel Tinghitella, director del Programa BID Lab de CREA; Nahuel Peralta, gerente ejecutivo de Maíz y Sorgo de Bayer Cono Sur; Esteban Tronfi, fundador de Ravit Agro, y Néstor Di Leo, profesor de Agronomía de Precisión de la UNR y la UNVM, y asesor de AgTech Alvis.

Los principales cambios en la producción agropecuaria vendrán de la mano de la transformación digital, que permitirá enfrentar múltiples desafíos. Pero no todo será color de rosa: basta mirar otras industrias para advertir el impacto que tendrá, por ejemplo, en materia de recursos humanos. La proyección pertenece a Federico Bert, consultor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que moderó el panel “El aporte de la agricultura digital a los nuevos sistemas productivos” del Congreso Maizar 2022, con el foco puesto en mostrar distintas experiencias de innovación agropecuaria desarrolladas por empresas y entidades.

Para Bert, la transformación digital es incipiente –entre otras razones, por la falta de conectividad en algunos sectores–, “pero inevitable e inminente”, y es preciso tener una mirada “equilibrada” para que ocurra de manera dinámica y tenga el menor impacto negativo posible.

En materia de acceso, Néstor Di Leo, profesor de Agronomía de Precisión de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNR) y de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y asesor de AgTech de Alvis, lamentó “cuántas situaciones prácticas productivas no podemos aprovechar en el campo por falta de conectividad”, y recordó que este recurso fundamental no está vinculado solo a la producción, ya que todas las personas que viven en el campo requieren de conectividad para su vida.

El especialista distinguió entre el servicio de banda estrecha, para la denominada “internet de las cosas”, y el de banda ancha, para usos más críticos. Y citó estudios que grafican la dimensión del déficit de conectividad, como uno que arroja que el 40% de los parajes rurales no tiene servicio. Como causas, citó el posible desinterés de grandes compañías de telecomunicaciones en brindar el servicio en algunas regiones, y también el alto costo de las tecnologías alternativas, como la satelital.

Di Leo describió entonces la propuesta de la empresa de telecomunicaciones Alvis. La firma, que opera en la banda de frecuencia de 450 MHz, ofrece tanto banda ancha 4G, como banda estrecha NB IoT (sigla en inglés de “Red del Internet de Cosas”), a través de un equipo que genera wifi local para artefactos cercanos. Y recordó los múltiples usos que permite este recurso, como, entre otros, trazabilidad y monitoreo de seguridad. Bert agregó que “sin conectividad, no hay transformación digital”.

Posteriormente, Nahuel Peralta, gerente ejecutivo de Maíz y Sorgo de Bayer Cono Sur, expuso sobre la experiencia de aplicación de soluciones integradas para maximizar la productividad y la sustentabilidad.

En primer lugar, señaló que es preciso comprender las necesidades de los agricultores y, a partir de ello, conectar con soluciones. En ese sentido, precisó que en más de 1.200 ensayos de maíz las recomendaciones de fertilización en la planta fueron prioridad para los productores. Los ensayos en lotes comerciales, contó, posibilitaron comparar estrategias en materia de densidad y de uso de nitrógeno, que puede monitorearse a través de herramientas digitales, para convertir un diagnóstico en una recomendación “sencilla, dinámica y fácil de aplicar”. “Estas experiencias nos permitieron tener una base de datos muy grande, con un aporte estadístico muy robusto, asociado a modelos de aprendizaje automático”, explicó. Y precisó que las herramientas digitales permiten que tanto los datos de gabinete, como los de campo, estén conectados. “Como trabajamos día a día con los productores, podemos retroalimentarnos con los comentarios que nos hacen llegar para hacer más simple la parte operativa de implementación de este tipo de soluciones”, reveló.

Para solicitar esas soluciones, dijo Peralta, solo se precisa del apoyo de un teléfono inteligente, que posibilita combinar imágenes satelitales con algoritmos, así como realizar testeos y acumular aprendizaje en términos de caracterización ambiental y de ajustes de densidad y de nitrógeno. Finalmente, aseveró que, de acuerdo con lo experimentado en más de 200 lotes (que abarcaban 16.000 hectáreas), fueron el rendimiento y el costo los factores que motivaron a los productores a sumarse al programa.

Por su parte, Esteban Tronfi presentó el caso de Ravit Agro (sigla de Red Agropecuaria de Vigilancia Tecnológica). “En Ravit nos dedicamos a hacer ‘gemelos digitales de la realidad’”, sintetizó. Y definió este concepto como “hacer representaciones computacionales de la realidad, llevar un mundo físico a un mundo de computadoras”. Detalló que estos modelos tienen dos componentes clave: “El primero es representar esa realidad, describirla; y el segundo, modelizar los procesos que gobiernan esa realidad”. En otros términos, un gemelo digital es un modelo de simulación de una realidad actualizada permanentemente. “Esa es la diferencia con los antiguos modelos de simulación”, remarcó.

Ravit ya cuenta con un prototipo de un gemelo digital para producción de maíz en una zona de la región centro-norte de Córdoba, donde comenzó la iniciativa. “Cumplimos los dos requisitos: primero, hipersensorizamos 50 lotes de maíz durante tres campañas y esa fue nuestra creación del ambiente de datos ricos que nos permitió describir la realidad”, contó. Como segundo paso, dijo, “desempolvamos el concepto de sistemas expertos y digitalizamos la forma de razonar, de entender el cultivo de maíz”.

La simulación permite ver los resultados antes de experimentar y tomar decisiones, con el consecuente ahorro. La ambición es llevar el concepto de “gemelos digitales” a todo el país, pero, señaló, lo más costoso de este proceso sería crear el ambiente de datos ricos, es decir, “describir la realidad”. Para resolverlo, la estrategia es recolectar la información en forma colaborativa. “Los productores que conforman la red funcionan como antenas de conocimiento que lo transmiten al resto de los agricultores”, explicó.

A su turno, Gabriel Tinghitella, director del Programa BID Lab de CREA, informó que el área tiene cuatro grandes espacios de trabajo: startups, innovación y conocimiento, capacitación y nuevos proyectos. En el de startups trabajan con un modelo de innovación abierta, es decir, con la introducción de cambios a partir de fuentes externas a la organización. “Estamos trabajando mucho con emprendedores que traen proyectos para el agro”, contó. Y señaló que hay acciones en las distintas etapas que se suceden desde que un emprendedor se pone en contacto con un problema hasta que una empresa lo difunde y escala con un proyecto comercial maduro. Estas fases son: la creación y el desarrollo de prototipos (propuestos por estudiantes de diseño industrial), la incubación (programa que ya tiene ocho ediciones), el testeo y la validación (realizada en campo, gracias al contacto con productores) y la difusión y el escalamiento (mediante la vinculación con potenciales usuarios o inversores, dentro y fuera del país).

En materia de generación de conocimiento, Tinghitella afirmó que para CREA es clave que este se desarrolle tanto desde la oferta, como desde la demanda. Es decir, desde los desarrolladores de tecnología, como desde los demandantes de tecnología, “para entender bien qué es lo que necesita cada uno y hacer que las acciones que ejecutemos sean lo más eficientes y eficaces posibles”, explicó.

Agregó que también se ofrece capacitación, para que los productores puedan entender las particularidades de nuevas soluciones y la generación de ámbitos que propicien el desarrollo de iniciativas, como, por caso, grupos de startups, en su mayoría incubadas por CREA.

 

Firma del grupo Pérez Companc certifica sus campos con Agricultura Sustentable Certificada de Aapresid

Firma del grupo Pérez Companc certifica sus campos con Agricultura Sustentable Certificada de Aapresid

La firma agrícola ganadera Goyaike, del grupo Pérez Companc, le pone sello a su
manejo sustentable de la mano del estándar de ASC de Aapresid.

Bajo el lema «Hacer las cosas, cada vez mejor», Goyaike es una empresa de origen y tradición familiar nacida en 1919, que a través de cuatro generaciones creció y maduró bajo el impulso emprendedor del Grupo Pérez Companc, una plataforma empresarial de agronegocios.

 

En sus inicios Goyaike comenzó sus actividades de producción ovina en la Patagonia Argentina. Obedeciendo a su necesidad de expansión y buscando nuevas rumbos; Goyaike llegó a la Región Pampeana y a Uruguay, donde aquí no sólo se destaca en producción de granos y ganado bovino sino también en faena de corderos pesados, actividad en la que son líderes en la región y para la cual cuentan con el renombrado frigorífico San Jacinto.

 

Con intenciones de seguir diversificando, Goyaike también cuenta con dos tambos de rodeo Jersey (uno en Carmen de Areco y otro en Escobar) en los que se producen diariamente 12 mil litros de leche, contando con cabaña de desarrollo genético.

 

Jersey es una raza de bovinos lecheros que se encuentra poco difundida en nuestro país, pero que se caracteriza por producir una leche de mayor proporción de proteínas y calcio. Es por este motivo que fue elegida por la firma para la elaboración de sus helados artesanales y derivados con la marca «Munchi´s, que les permite agregar valor a su producción con productos de gran llegada a consumidores locales.
 
El camino a la certificación Agricultura Sustentable Certificada de Aapresid
 
Iniciando su proceso de implementación en Julio de 2021, en febrero de 2022 la firma certificó bajo el sello ASC de AAPRESID uno de los campos agrícolas más icónicos, «Santa María», ubicado en Gahan, Buenos Aires.
 
En diálogo con Milagros Larrauri, líder de sustentabilidad e innovación de Goyaike, contó que «la certificación ASC permitió organizar y estandarizar bases de trabajo para todos los campos en ambos países«. Esto generó que pudieran medir, relevar y gerenciar indicadores clave en términos de producción y sustentabilidad que permitan medir performance y grado de evolución en cada campaña. Según Larrauri, «Tener claridad por parte de todo el equipo con estos indicadores nos ayudó a tenerlos presentes en la toma de decisiones«. A su vez, ASC facilita la articulación con otros estándares ya que, cuenta con una base amplia, que con adaptaciones menores permite ir sumando otras certificaciones.
 
Desde un punto de vista social, la firma siempre buscó estar conectada con las comunidades donde se asientan, y en ese sentido, la implementación del protocolo les ayudó a dar un contexto a este tipo de acciones.
 
Otro de los puntos clave a la hora de certificar son las tendencias a nivel de la demanda de alimentos y subproductos agropecuarios. «Notamos una mayor demanda por parte de los consumidores respecto a cómo el Agro está trabajando, cómo se realiza la producción y la calidad de los productos que consumimos». Resaltó que «es importante poder comunicar cómo hacemos las cosas, que las decisiones productivas y de negocios se toman con conocimiento técnico y que somos responsables de ellas«.
 

Hoy en día, Goyaike busca el crecimiento y la excelencia operacional con sustentabilidad. En esa línea, el objetivo es expandir el sello ASC a sus establecimientos en Argentina y Uruguay.

Sesionó el Consejo Consultivo de Buenas Prácticas Agropecuarias.

Sesionó el Consejo Consultivo de Buenas Prácticas Agropecuarias.

EL ENCUENTRO ESTUVO ENCABEZADO POR EL MINISTRO DE AGRICULTURA Y GANADERÍA, SERGIO BUSSO JUNTO A MIEMBROS DE SU GABINETE. MÁS DE 50 REPRESENTANTES DE LAS DIFERENTES ENTIDADES E INSTITUCIONES QUE COMPONEN EL ÓRGANO CONSULTIVO DIJERON PRESENTE Y COMPARTIERON SUS PROPUESTAS PARA LA PRÓXIMA EDICIÓN Y EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA AGENDA A MEDIANO Y LARGO PLAZO.  

Los integrantes del Consejo Consultivo de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPAs), se reunieron en el Centro Cívico del Gobierno de Córdoba. Este órgano asesor está integrado por más de 50 organismos y entidades vinculadas a todos los eslabones de la cadena agroalimentaria y agroindustrial, y tiene como finalidad plantear propuestas de mejora y nuevos desafíos a la iniciativa provincial.

El encuentro estuvo encabezado por el ministro de Agricultura y Ganadería, Sergio Busso junto a miembros de su gabinete. La convocatoria se organizó en formato taller para poder analizar el desarrollo de los últimos años del programa y proyectar los pasos a seguir en la sexta edición, y también en la agenda nacional que se propone para la iniciativa.

Respecto a este último eje, Busso convocó a todos los miembros del Consejo Consultivo a acompañar a la Provincia en la organización de un encuentro que permita compartir al resto de las provincias productoras el modelo de las BPAs de Córdoba y aportar ideas para la proyección nacional del mismo.

“Queremos invitarlos a trabajar para avanzar en una normativa a nivel nacional que escale en base al modelo de las Buenas Prácticas Agropecuarias, del cual Córdoba tiene años de experiencia”, destacó el titular de la cartera agropecuaria.

Y agregó: “Este programa ha logrado legitimarse y ser parte del sector agropecuario gracias a que cada uno de sus representantes se incorpora a estos espacios de diálogo y construcción de las políticas públicas sostenibles”.

El coordinador del programa, Santiago Dellarosa tuvo a su cargo el desarrollo del taller y destalló que a la fecha ya suman más de 15.500 cuentas catastrales y 2.047.018 millones de hectáreas involucradas dentro del programa.

Del primer encuentro presencial del Consejo Consultivo de las BPAs participaron representantes de las direcciones regionales Córdoba de INTA, INTI, Senasa; dirigentes de las entidades que componen la Mesa de Enlace Agropecuaria, la Bolsa de Cereales de Córdoba, la Asociación de Consorcios Camineros, del Cluster de Garbanzo, de AFIC y de la Asociación de Productores Porcinos; de los colegios de Ingenieros Agrónomos y Médicos Veterinarios; legisladores que integran la Comisión de Agricultura de la Unicameral; de las casas de altos estudios y de otras cámaras y entidades que son parte de la comunidad agroalimentaria.

 

Fuente: https://agricultura.cba.gov.ar/

«Hay incertidumbre»: por la falta de dólares podría haber desabastecimiento de fertilizantes para la gruesa.

«Hay incertidumbre»: por la falta de dólares podría haber desabastecimiento de fertilizantes para la gruesa.

Armando Allinghi, director de CIAFA (Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos), advirtió durante un encuentro organizado por la cadena de la soja (Acsoja) que por la falta de dólares podría haber problemas de desabastecimiento de fertilizantes para la nueva campaña gruesa.

El acceso a divisas para importar insumos se ve limitado por una medida del Banco Central (Comunicación 7274) que compara el volumen de importación de años anteriores para autorizar el pago al exterior. En este sentido, ante el fuerte aumento que registraron los fertilizantes y los fitosanitarios, se puede traer un menor volumen.

Cabe señalar que el mercado de fitosanitarios tiene un mayor financiamiento, por lo que esto complica mayormente a los fertilizantes.

Para mostrar el impacto del aumento de precios, Allinghi mostró que de enero a mayo se importaron 942 mil toneladas de fertilizantes, un 12% menos de volumen que en 2021 y un 101% más en precio, ya que se pagaron US$ 870 millones. En total se estima que las empresas de insumos necesitarán US$ 3.200 millones para comprar fertilizantes durante 2022.

«Si en el corto plazo esta situación no se revierte tendremos que ver cuál es el abastecimiento para la gruesa. Hay incertidumbre para el segundo semestre para la re-fertilización del trigo y para el inicio de la soja y el maíz», agregó el directo de CIAFA, quien remarcó que el mercado de fitosanitarios se ve aliviado porque se puede financiar. 

«En los fertilizantes la compra al exterior siempre se ha pagado de contado, es muy difícil pagar con financiación. Un barco cuesta hasta US$ 40 millones», comentó.

Federico Landgraf, de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), señaló que en el Gobierno son «conscientes del espacio que ocupamos» por el ingreso de divisas que la producción de soja y maíz hace al país. Pero aclaró: «Las restricciones que están teniendo en materia de dólares son de peso. Hay comprensión pero hay dificultades de contexto».

No estamos viendo desabastecimientos del sistema. Si hubo desabastecimientos específicos. Hubo complicaciones todo el año, las empresas hicieron lo que podían para llegar al mercado. Los retrasos son constantes. Pero no estamos viendo un problema de que tenemos que parar la producción.

 

Fuente: https://news.agrofy.com.ar/

El trigo en Córdoba, con proyecciones por debajo del millón de hectáreas.

El trigo en Córdoba, con proyecciones por debajo del millón de hectáreas.

De acuerdo a una nueva estimación de producción del cereal para la provincia, se espera este año una disminución del 20 % en la superficie, la cual perforaría el piso del millón de hectáreas. La falta de humedad en el perfil, el principal condicionante.

En la segunda estimación de siembra de trigo se espera para este año una caída del 20 % interanual en la superficie de trigo, la cual perforaría el piso del millón de hectáreas y sería la más baja de las últimas siete campañas. La región sudeste sería la de mayor área implantada, principalmente en los departamentos Marcos Juárez y Unión.

En la primera estimación de superficie realizada durante el mes de abril por parte de la Bolsa de Cereales de Córdoba, se coincidió en que el principal condicionante de la siembra era el agua disponible en el suelo, por lo que la intención iba a depender fundamentalmente de las lluvias ocurridas durante el mes de mayo. Sin embargo, en los últimos 30 días las precipitaciones fueron muy bajas en la mayor parte de la provincia, lo que llevaría a una superficie menor.

Por otra parte, si bien los precios a cosecha siguen siendo buenos, las condiciones económicas referidas a altos costos de los insumos e incertidumbre global y política se mantienen y se adicionan a los factores climáticos desmotivando aún más la siembra. A los primeros días de junio el avance de siembra llegaba al 36 %.

 

Fuente: https://www.todoagro.com.ar/