El achaparramiento del maíz es una enfermedad producida por virus y/o bacterias transmitidas por Dalbulus maidis (vector o chicharrita), que en nuestro país se comporta como un insecto monófago y se alimenta exclusivamente de maíz. Por esta razón se pone énfasis en realizar medidas preventivas y estratégicas para reducir el avance y progreso de la enfermedad, a través de la implementación de un “vacío sanitario” durante el período de barbecho entre cultivos, que consiste en la ausencia de maíz a nivel regional.

El “vacío sanitario” debe ser de 90 días o más, debido a que el vector puede sobrevivir aproximadamente ese periodo de tiempo sin alimentarse. Luego de la cosecha del cultivo de maíz, las plantas voluntarias o guachas deben ser eliminadas para que estas no sean fuente de alimento y permitan la supervivencia del vector de la enfermedad.

Durante el período con heladas, el vacío sanitario se produce naturalmente, ya que las bajas temperaturas no son propicias para la germinación y crecimiento del maíz. Además, el frío también provoca la muerte y reducción de las poblaciones del vector. Por lo tanto, la salida del invierno constituye un período crítico para Dalbulus maidis por la falta de alimento y la exposición a bajas temperaturas durante un período prolongado.

En esta etapa invernal, es muy importante impedir el establecimiento de plantas de maíz que permitirían la supervivencia y reproducción del vector. Por esta razón, el uso de un herbicida que sea efectivo para el control preemergente de maíz voluntario y con acción residual en el suelo, es una buena alternativa a la salida del invierno antes que se produzca la germinación de las semillas de maíz.

Sin embargo, son pocos los herbicidas residuales con registro y disponibilidad en el mercado para el control preemergente de maíz voluntario. En lotes destinados a soja STS, se puede usar sulfometuron + clorimuron etil (Ligate). Este producto brinda adecuado control de plantas provenientes de semillas sueltas, siendo su eficacia menor en plantas que germinan desde las espigas. Por lo tanto, es necesario monitorear el lote quincenalmente para evaluar la necesidad de hacer aplicaciones de repaso con herbicidas postemergentes.

Ligate es un herbicida inhibidor de la enzima acetolactato sintetasa (ALS). Si se planifica su uso a la salida del invierno, no deberían aplicarse otros herbicidas residuales con el mismo sitio de acción (ALS) durante el otoño, para evitar problemas de fitotoxicidad en el cultivo de soja.

Alternativas para el control de maíz guacho con énfasis en la prevención del achaparramiento del maíz

 

En el caso que haya plantas emergidas de maíz en el lote, estas deberían ser eliminadas antes de los 20 días desde su emergencia, ya que una vez que el vector se alimentó de la misma y transmitió el virus o la bacteria, esa planta será fuente de inóculo para otros vectores luego de 20 días aproximadamente desde la infección. En consecuencia, el control postemergente de las plantas de maíz debe ser realizado sobre plantas pequeñas. En este caso se dispone de herbicidas sistémicos como los graminicidas, siendo los más utilizados cletodim y haloxifop R-metil.

Es importante antes de definir la estrategia de control, conocer la tecnología del maíz sembrado la campaña previa en el lote, ya que algunos híbridos poseen resistencia/tolerancia a herbicidas. La tecnología Enlist brinda tolerancia a haloxifop metil y glufosinato de amonio y los maíces clearfield son tolerantes a imidazolinonas (por ejemplo: imazetapir, imazapir, imazapic) y podrían tener mayor tolerancia a otros inhibidores de la ALS, por lo tanto, para el control de estos materiales deben usarse principios activos con otro sitio de acción.

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Control mecánico de maíz guacho
El control de plantas emergidas puede ser realizado también con implementos mecánicos con mínima remoción de suelo. Se ha evaluado la eficacia de rejas pie de pato (también llamadas reja plana o desmalezadora), que cortan las raíces de maíz a poca profundidad y provocan la deshidratación de las plantas. A pesar de que existen diferentes diseños de rejas, se ha observado que la eficacia es similar entre implementos. Los resultados pueden variar con la profundidad de corte, la velocidad de trabajo, la condición hídrica del suelo al momento de la labor y las condiciones ambientales posteriores a la labor. En tal sentido, la profundidad de corte debería ser lo más uniforme y superficial posible para lograr la mayor eficacia en el control.

Para que la deshidratación de las plantas sea irreversible se requiere un período mínimo de días sin lluvias y elevadas temperaturas, posterior a la labor. Se recomienda considerar el momento de intervención, y realizar monitoreos y evaluar la eficacia de control para determinar la necesidad o no de repasos con herbicidas.

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