Fallo histórico: para la Corte Suprema de EEUU el glifosato es seguro y caerían las demandas judiciales

Fallo histórico: para la Corte Suprema de EEUU el glifosato es seguro y caerían las demandas judiciales

El máximo tribunal estadounidense considera que la Agencia de Protección Ambiental ha considerado en varias ocasiones que el glifosato no presenta altos riesgos para la salud, por lo cual Monsanto no debía incluir más información en sus etiquetas que la que presentaba.

La multinacional Bayer, propietaria de la marca Monsanto, celebró en las últimas horas un fallo histórico que emitió la Corte Suprema de Estados Unidos y en el que ratificó que el glifosato es un producto seguro, porque así lo establece la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de ese país.

Según informó Bayer en un comunicado,  el Tribunal Supremo estadounidense falló por 7 a 2 en el caso Durnell Roundup™, que confirma que la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas (FIFRA) prevalece expresamente sobre las demandas por falta de advertencia basadas en la legislación estatal.

Esto, teniendo en cuenta que la EPA ha emitido una determinación definitiva sobre la seguridad del producto.

“Esta decisión, que refleja un fuerte respaldo de todo el espectro ideológico del Tribunal, contribuye a contener significativamente el litigio de Roundup™. El glifosato sigue siendo el producto fitosanitario más estudiado del mundo, y esta decisión confirma que la determinación de seguridad de la EPA es ley, lo que garantiza que las empresas no puedan ser sancionadas bajo un conjunto heterogéneo de leyes estatales por cumplir con los requisitos federales de etiquetado”, indicó Bayer.

Cabe recordar que la mayoría de las demandas son de usuarios de Roundup™ que afirman haber contraído cáncer por su contacto con glifosato, y que consideran que la empresa propietaria de la marca no efectuaba en los bidones las debidas advertencias sobre los peligros para la salud del producto.

EL FALLO SOBRE GLIFOSATO Y LA OPINIÓN DE BAYER

“Esta decisión es positiva para los agricultores estadounidenses que contribuyen a alimentar al mundo. Proporciona la claridad regulatoria necesaria para que innovadores como nosotros desarrollemos las herramientas agrícolas que garantizan un suministro de alimentos asequible”, declaró Bill Anderson, CEO de Bayer.

Y agregó: “Este litigio ha supuesto enormes costes para la empresa y ha afectado a la confianza pública. La decisión hace justicia, largamente esperada, en un asunto que debería haberse aclarado mucho antes. Es hora de dejarlo atrás. Fortalecidos por este fallo, continuamos con nuestra estrategia integral de contención, que incluye el acuerdo colectivo anunciado previamente”.

De esta manera, para Bayer, la sentencia del caso Durnell debería conllevar el desestimiento de las demandas actuales basadas en advertencias y descartar futuras demandas basadas en teorías de omisión estatal de advertir, que constituyen la gran mayoría de las demandas en los litigios hasta la fecha.

También recordó que, en febrero pasado, junto con los abogados de la parte demandante, Monsanto anunció una propuesta de acuerdo colectivo a nivel nacional en EE.UU., diseñada para resolver las reclamaciones actuales y futuras relacionadas con Roundup™ por lesiones causadas por linfoma no Hodgkin, mediante un programa de compensación a largo plazo.

Monsanto explicó previamente que el acuerdo colectivo y las estrategias ante la Corte Suprema eran elementos necesarios e independientes que se reforzaban mutuamente dentro de la estrategia integral de contención de la compañía.

Así, “junto con el fallo favorable de hoy (por el jueves 25 de junio), la demanda colectiva, que ha recibido aprobación preliminar, contribuirá a que Monsanto pueda contener significativamente este litigio”, continuó Bayer.

EL GLIFOSATO Y “LA INDUSTRIA DE LOS LITIGIOS”

La compañía alemana no se guardó nada y aprovechó la oportunidad para formular duros cuestionamientos con relación a lo sucedido en los últimos años con los juicios por los supuestos daños del glifosato.

“Durante años, los agricultores estadounidenses han operado bajo una nube de incertidumbre legal creada no por la ciencia, sino por la industria de los litigios. Los herbicidas a base de glifosato son la base de la agricultura moderna y sostenible. Su uso seguro y eficaz contribuye a la seguridad alimentaria, mantiene los costos de producción asequibles, posibilita prácticas agrícolas sostenibles sin labranza y permite a los agricultores producir más con menos”, subrayó la firma.

Por eso, consideró que “este fallo restablece la claridad regulatoria que el sector agrícola, la cadena de suministro de alimentos en general y los consumidores estadounidenses merecen después de casi una década de ataques bien financiados por los abogados demandantes”.

“También brinda la oportunidad de restaurar la confianza pública en el consenso científico sobre la seguridad de los herbicidas a base de glifosato. Los estudios revisados ​​por las autoridades reguladoras sobre la seguridad del glifosato en relación con las recientes revisiones de registro están disponibles públicamente en www.bayer.com/en/glyphosate-studies”, sumó.

Precisamente, para Bayer lo esencial del caso es que el tribunal ha respaldado que “la EPA ha determinado reiteradamente y de forma inequívoca que es poco probable que el glifosato sea cancerígeno”.

“Todos los principales organismos reguladores independientes del mundo que han realizado su propia revisión de la seguridad del glifosato —desde la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria hasta los reguladores de Asia y Latinoamérica— han llegado a la misma conclusión. Este no es el juicio de una sola agencia o administración; es el consenso unánime de los más destacados expertos científicos del mundo”, enfatizó la compañía.

En este marco, repasó que lo único que ha puesto en entredicho este consenso no son nuevas pruebas, sino un único informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), de hace una década, utilizado en los tribunales por los abogados de los demandantes, a pesar de que todos los organismos reguladores líderes del mundo que han examinado el informe de la IARC discrepan de sus conclusiones.

“Permitir que este informe atípico prevalezca sobre las determinaciones de los expertos de las agencias reguladoras federales y los científicos, a pesar de los requisitos expresos de uniformidad de la ley federal, ha dado lugar a un mosaico de requisitos que varían según el jurado y a incertidumbres para fabricantes, agricultores y consumidores por igual. Esta decisión restablece la integridad del proceso regulatorio científico y la independencia de los expertos que lo integran”, expresó Bayer.

Por último, criticó que este litigio “se ha prolongado durante años, ha consumido enormes recursos y ha desviado la atención de la actividad principal de la empresa: promover la salud para todos y el hambre para nadie”.

“Se han destinado miles de millones de dólares al litigio de Roundup™, dinero que podría haber financiado la próxima generación de herramientas sostenibles para la protección de cultivos, terapias innovadoras u otros avances que agricultores, consumidores y pacientes necesitan con urgencia. Estos costos de litigio reducen las inversiones en innovación y recaen no solo sobre la empresa, sino también sobre cada paciente que espera una nueva terapia, cada agricultor que espera una mejor herramienta y cada accionista cuyo capital fue desviado. Hoy comienza un nuevo capítulo en la lucha por la salud para todos y el hambre para nadie”, cerró Bayer.

Desarrollan una molécula que podría disminuir la carga de “Escherichia coli” en bovinos

Desarrollan una molécula que podría disminuir la carga de “Escherichia coli” en bovinos

Investigadores del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) y el Instituto de Patobiología Veterinaria (IPVET) desarrollaron una molécula innovadora que podría ayudar a disminuir la presencia de «Escherichia coli» en el ganado y reducir el riesgo de contaminación de alimentos y agua.


Con aproximadamente 500 casos por año en la Argentina, el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es la primera causa de insuficiencia renal aguda pediátrica en el país y la segunda de insuficiencia renal crónica. El principal agente causante es Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC) con serotipo O157:H7, una bacteria cuyo principal reservorio son los bovinos. El ganado generalmente no se enferma, pero excreta la bacteria de forma intermitente a través de sus heces, contaminando pasturas, fuentes de agua y, eventualmente, algunos alimentos. Los terneros jóvenes y los animales en etapa de destete son los mayores excretores.

“El principal objetivo era generar anticuerpos que bloqueen el mecanismo de virulencia de esta bacteria para evitar que colonice el intestino de la vaca y que los bovinos dejen de contaminar el ambiente y alimentos”, explicó Mariano Larzábal, investigador del IABIMO (INTA-Conicet).

Después de más de una década de investigación, el equipo identificó dos proteínas clave del sistema de secreción de tipo III (SST3) de EHEC — denominadas EspB e Intimina como los blancos más eficaces para bloquear la colonización intestinal del ganado. Los experimentos iniciales, tanto in vitro como en animales demostraron que anticuerpos dirigidos contra estas proteínas eran capaces de neutralizar uno de los mecanismos de virulencia de la bacteria y reducir significativamente su excreción fecal.

La forma que aplicaron fue fusionar ambas proteínas en una única molécula artificial: Quimera. “La llamamos Quimera porque es la combinación de dos proteínas distintas en una sola molécula que, como tal, no existe en la naturaleza”, comentó Ángel Cataldi, investigador del IABIMO y uno de los impulsores del proyecto.

En ensayos preliminares de respuesta inmune se comprobó que la Quimera proteica es capaz de generar respuesta a nivel de anticuerpos en bovinos y que estos anticuerpos, además de reconocerla, también son capaces de reconocer a las proteínas originales por separado y mantienen la capacidad de disminuir la acción de EHEC O157:H7 en cultivos celulares.

Uno de los desafíos históricos de las vacunas anti-EHEC ha sido convencer al sector ganadero de su utilidad: el bovino no es usualmente afectado por esta bacteria, por lo que vacunar implica un costo sin beneficio directo visible para el productor.

Teniendo en cuenta estos planteos, se ha pensado una alternativa de vacuna que podría mejorar su receptividad y hacerla más económica que una constituida únicamente por subunidades recombinantes. Esto implicaría la expresión de la molécula quimérica en la membrana externa de una bacteria que ya forma parte de una formulación vacunal de interés pecuario, para que de ese modo quede disponible en el exterior del microorganismo y pueda ser detectada por el sistema inmune del animal y no genere un gasto extra para el productor.

El desarrollo ya superó las etapas de laboratorio y modelos animales pequeños. Se está trabajando en la fase de bacterias recombinantes que expresen la quimera. Los resultados preliminares son alentadores y se espera que en la siguiente etapa se pueda probar en animales a campo.

El peso promedio de faena alcanza récord en más de 30 años

El peso promedio de faena alcanza récord en más de 30 años

El sector comienza a capitalizar un contexto más favorable para la planificación y la inversión, generando más carne por animal y fortaleciendo las bases para un mayor crecimiento de la actividad.


Durante el mes de mayo el peso promedio de faena alcanzó los 240 kilogramos, el registro mensual más elevado de las últimas décadas, resultado que refleja un avance significativo en términos de eficiencia productiva y aprovechamiento del potencial de crecimiento de los animales.

Datos provistos por la Secretaría de Agricultura y Ganadería de la Nación reflejaron que en los primeros cinco meses de 2026, el peso promedio de la res bovina se ubicó en 236 kg (6 más por encima del promedio registrado en igual período de 2025). Y al comparar mayo de este año con el mismo mes del año anterior, el incremento alcanzó a 8 kilogramos por res, lo que consolida una tendencia que se observa desde fines del año pasado.

Detrás de esta mejora aparecen varios factores. Por un lado, la favorable relación entre el costo de la alimentación y el valor del kilogramo en pie generó incentivos para prolongar los ciclos productivos. A ello se suma un mayor alargamiento de la recría, etapa que permite incorporar kilos de manera más eficiente antes del ingreso a terminación.

Paralelamente, los corrales de engorde registran niveles récord de ocupación, lo que refleja disponibilidad de animales en proceso de terminación y una apuesta del sector por agregar peso antes de la venta.

Más allá de las variables estrictamente productivas, estos resultados comienzan a desarrollarse en un contexto macroeconómico caracterizado por una mayor previsibilidad relativa, una condición largamente demandada por el negocio ganadero.

Pesar en la ganadería por la muerte de un referente académico y creador de una raza bovina nacional

Pesar en la ganadería por la muerte de un referente académico y creador de una raza bovina nacional

El cordobés Oscar “Cachi” Melo falleció este viernes, a los 78 años. Además de ser docente, investigador y consultor, participó de la creación de la raza San Ignacio, en la Universidad Católica cordobesa.

La comunidad ganadera particularmente de Córdoba y también de Argentina lamentó este viernes por la tarde la noticia del fallecimiento de Oscar “Cachi” Melo, a los 78 años de edad.

Se trata de un verdadero referente del sector, que desde la provincia mediterránea transmitió sus conocimientos para hacer crecer la producción de carne en el país.

Su principal aporte fue a nivel académico, como ingeniero agrónomo, integrando la primera promoción de egresados de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba (FCA-UCC), en 1972.

EL LEGADO DEL “CACHI” MELO

Desde entonces, Melo construyó una trayectoria de medio siglo en la profesión, especializándose en el aspecto académico y como consultor.

Entre otros puntos salientes de su historia, durante 24 años fue decano de la FCA-UCC y también docente de grado de la Cátedra de Producción Bovina y de posgrado en la Cátedra de Forraje y Utilización de pasturas de esa casa de estudios.

Asimismo, se desempeñó como director técnico de varios establecimientos y fue fundador de una empresa dedicada a la capacitación de profesionales del sector agropecuario.

cachi melo

Pero quizás su mayor aporte fue haber sido uno de los impulsores, hace unos 30 años, de la raza bovina San Ignacio: surgió en el seno de la FCA-UCC, y se creó a partir del cruzamiento de las razas europeas Angus Colorado, Hereford y Simmental, y la africana Tuli.

Los primeros ejemplares surgieron en 1994 y su nombre se relaciona con Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

Aunque su expansión no es grande, ya ha tenido sus propias juras en Palermo y en 2025 obtuvo importantes premios en el Block Test y Concurso de Novillos.

La carne magra gana terreno en el mundo y abre una oportunidad estratégica para la ganadería argentina

La carne magra gana terreno en el mundo y abre una oportunidad estratégica para la ganadería argentina

Mientras los mercados premium continúan pagando más por los cortes con alto marmoleo producidos en feedlot, los principales compradores globales concentran su demanda en carne vacuna magra. En un contexto de exportaciones récord y precios históricamente elevados, Argentina aparece bien posicionada para aprovechar una tendencia que favorece su sistema pastoril.


La discusión global sobre la carne vacuna suele girar en torno a los cortes premium, el marmoleo y los sistemas intensivos de producción. Sin embargo, detrás de ese segmento de alto valor emerge una realidad menos visible pero mucho más relevante en términos de volumen: la creciente demanda mundial de carne magra.

Según un análisis del consultor ganadero Ignacio Iriarte para FIFRA, los dos mayores importadores del mundo, China y Estados Unidos, concentran buena parte de sus compras en productos con bajo contenido graso, destinados tanto a la industria alimenticia como a la gastronomía. Esta tendencia representa una oportunidad significativa para países como Argentina, cuya producción históricamente estuvo asociada a sistemas pastoriles.

El caso de Australia resulta ilustrativo. El segundo exportador mundial de carne vacuna embarcó durante 2025 unas 1,09 millones de toneladas de carne «grassfed» o producida a pasto, equivalentes al 71% de sus exportaciones, frente a 449.000 toneladas de carne «grainfed» proveniente de feedlots.

Si bien los mercados más sofisticados continúan premiando los cortes con abundante marmoleo, que suelen obtener entre un 10% y un 15% más de valor por tonelada, el grueso del comercio internacional está impulsado por una demanda diferente. China, principal importador global, compra en un 90% cortes congelados magros y recortes destinados a procesamiento industrial. Estados Unidos, por su parte, importa anualmente más de dos millones de toneladas de carne magra para complementar su producción doméstica.

«La demanda existe para todo tipo de carne, pero los mercados de volumen requieren carne lo más magra posible», resume Iriarte.

Este escenario adquiere especial relevancia para la Argentina, donde la producción a pasto sigue siendo un rasgo distintivo frente a otros competidores. Aunque el mercado internacional continúa valorando los cortes premium, la expansión de las compras en Asia está impulsada principalmente por productos de menor contenido graso.

Países emergentes como Vietnam, Filipinas, Malasia, Indonesia y Tailandia aparecen como nuevos motores de demanda. Si bien en el futuro podrían transformarse en compradores relevantes de cortes de alta calidad, actualmente concentran sus importaciones en carne para procesamiento y consumo masivo.

A este cambio estructural se suma un contexto internacional excepcional para los exportadores. El Rabobank describe una situación caracterizada por precios elevados, oferta limitada y una firme demanda global.

Brasil, líder mundial en exportaciones, embarcó entre enero y mayo 1,22 millones de toneladas, un 19% más que un año atrás. Australia incrementó sus ventas externas un 16% en igual período. Argentina tampoco quedó al margen: entre enero y abril exportó 257.000 toneladas peso res, un 10% más interanual, mientras que el ingreso de divisas creció un notable 45%, impulsado por una mejora del 32% en los precios FOB promedio.

Además, podrían surgir nuevas oportunidades comerciales. La posible suspensión de las exportaciones brasileñas hacia la Unión Europea por cuestionamientos vinculados al uso de antibióticos dejaría vacante un negocio cercano a las 85.000 toneladas anuales, valuado en unos 800 millones de dólares. Argentina y Uruguay aparecen como los principales candidatos para ocupar ese espacio.

También Estados Unidos muestra señales favorables. En los primeros cinco meses del año incrementó sus importaciones de carne vacuna un 13,4%, mientras que las compras provenientes de Argentina crecieron un 108%, aunque el país todavía representa apenas el 4% de ese mercado.

China continúa siendo el principal motor de la demanda mundial. Entre enero y abril importó 1,07 millones de toneladas, un 21% más que en igual período del año pasado. Aunque los elevados stocks existentes limitan expectativas de fuertes subas de precios, los exportadores argentinos confían en beneficiarse durante el segundo semestre por la reducción de la oferta disponible de algunos competidores.

En este contexto, la producción pastoril argentina encuentra una ventana de oportunidad poco habitual. Mientras el debate comercial suele enfocarse en los cortes premium y el marmoleo, el crecimiento sostenido de la demanda global de carne magra confirma que la ganadería basada en pasturas continúa teniendo un espacio relevante en el negocio mundial de la carne.