Las casi 250 mil ha de trigo y 44 mil ha de cebada estimadas para este ciclo mostraban buen estado general, con parte del trigo ingresando a su período crítico, sostenidas por buenas reservas de humedad. Lo que resta de la campaña dependerá de las lluvias de primavera y de la incidencia de heladas tardías en la etapa reproductiva.

Hacia fines de agosto, la mayoría de los lotes de trigo se encontraba en macollaje, con una fracción menor iniciando la elongación del tallo, el comienzo del período crítico del cultivo. Según técnicos de la zona, el estado general era excelente a bueno en casi la totalidad de la superficie. Se reportaron síntomas de estrés por heladas en varias zonas desde Caleufú, Embajador Martini, Trenel, Eduardo Castex, Conhelo, Dorila, Agustoni, Coronel Hilario Lagos, hasta Quehué y Jacinto Aráuz. El mayor impacto se dio en sectores bajos y los daños fueron principalmente foliares. Por su parte, el estrés hídrico no fue significativo, salvo por falta de agua puntual en Caleufú y Jacinto Aráuz, y excesos en Coronel Hilario Lagos. El panorama sanitario se mantuvo despejado, con focos aisaldos de mancha amarilla (Pyrenophora tritici-repentis) en Macachín y Agustoni, y de pulgón en Caleufú, ambos de baja incidencia.

En cebada, más del 90% de la superficie presentaba condiciones excelentes a buenas. El estado fenológico es algo más atrasado que en trigo: poco menos de la mitad de los lotes estaba en macollaje, mientras que el resto se encontraba entre tres y cuatro o más hojas expandidas. No se reportó estrés relevante, con la excepción de falta de agua y heladas en Jacinto Aráuz y, en general, se refirió ausencia de plagas y enfermedades excepto un caso puntual de mancha en red (Pyrenophora teres) de baja incidencia.


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Contexto climático

Las precipitaciones de agosto volvieron a superar el promedio histórico en toda la zona relevada, por tercer mes consecutivo. Esas reservas, acumuladas en el perfil, permitieron que los cultivos atravesaran el macollaje sin restricciones hídricas relevantes, con buen desarrollo vegetativo en la mayor parte de la región. Ahora deberán completarse con nuevas lluvias durante la primavera, a medida que los cultivos avancen hacia sus etapas de mayor demanda hídrica. Según el SMN, el trimestre septiembre-noviembre traería precipitaciones por encima de lo normal, aunque las temperaturas se ubicarían por debajo de lo normal, lo que pone el foco en la posible ocurrencia de heladas tardías durante la etapa reproductiva de los cultivos.

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